Vuelve la vieja guardia al PSPV

Todavía estamos en periodo de tanteos y quinielas, decimos de las candidaturas del PSPV a las elecciones legislativas próximas. Lo que hoy es un color, mañana se trocará en otro. Pero, asimismo, se comienzan a pulsar unas constantes en todas las conjeturas: Ciprià Ciscar se llevará el gato al agua y la renovación, o lo que de ella quede, es agua pasada. Nadie de cuantos conozcan algo las entretelas de este colectivo podrá sorprenderse de lo primero. El partido es para quien se lo trabaja y el ex consejero de Cultura no ha hecho otra cosa en los últimos 20 años, o más. Por no aludir a sus habilidades talentos. En punto a lo segundo, decepciona asistir a este desfile de viejas glorias para abordar los desafíos del milenio. Venerables glorias, obviamente, con aroma o hedor a alcanfor que se resisten a ser inhumados porque no asumen su ya lejano óbito político. Omitamos por ahora sus nombres para darles la oportunidad de que, retirándose de estas lides, no hayamos de sonrojarles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de diciembre de 1999.