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CARTAS AL DIRECTOR

Antes de que ETA vuelva a matar...

Me siento verdaderamente apenado por el fin de la tregua. Tenía la ilusión de que fuera una tregua definitiva, pero en el fondo, tanto yo como la inmensa mayoría de la gente, sabía que esto no iba a ser así.El Gobierno apenas ha hecho nada. Es cierto que ha acercado a algunos presos (no todos al País Vasco), pero no ha puesto todo de su parte, ha puesto pegas a muchas cosas, incluso ha incumplido el hecho de que no iban a detener a ningún interlocutor. Comprendo que no se puede ceder bruscamente ni dar todo lo que se pide a ETA, porque al fin y al cabo es una organización terrorista que ha matado a casi mil personas, y eso hay que tenerlo siempre presente. Creo que el Gobierno debería haber aceptado algunas de las pequeñas condiciones de ETA como los interlocutores que la banda quería, pero sobre todo debería haber dialogado más, porque ésa no era una opción sino una necesidad, una obligación. En 14 meses sólo ha habido un único contacto y es más que insuficiente.

Por parte de ETA, la organización debería haber sabido que el proceso sería lento, y que ante sus amenazas sólo se iban a conseguir negativas a sus peticiones. La sociedad no se lo va a perdonar y lo saben. Saben que no tienen el apoyo, ya no de los "españoles", sino tampoco el de la inmensa mayoría de los vascos. Tienen que saber que, a pesar de sus amenazas y sus futuros atentados, la sociedad, en especial la vasca, se va a cohesionar en contra de ellos. Así no van a llegar a nada. Hablan de represión, y son ellos los que cogen las armas y

matan a gente, demócratas. Siempre confunden democracia con represión, y lo que ellos llaman democracia es que todo el mundo acepte sus peticiones. Si hay algún fascista, son los miembros de ETA.- . .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 1999