Desproporción
Acabo de leer que el príncipe Felipe va a mandar construir una residencia personal valorada en 705 millones de pesetas. ¡Una residencia de 705 millones para una sola persona! ¡Qué desproporción, qué mal suena eso en los oídos de un mundo marcado por la injusticia y la miseria de una mayoría! Y al no ver en el periódico ningún comentario que pusiera en tela de juicio ese proyecto, me he preguntado dónde están los políticos que se llaman reiteradamente "demócratas" y nuestra propia Iglesia; ¿es que no tienen que decir nada en nombre de la gente que no tiene trabajo, de los que malviven en unos pocos metros cuadrados o de los que pasan el mes por los pelos? Y también he pensado: ¿es que el príncipe ha perdido la capacidad de ruborizarse ante algo tan ofensivo para los pobres, es que no tiene suficiente casa y palacio? He sentido vergüenza, aunque reconozco que la estoy sintiendo con frecuencia en esta sociedad marcada por los proyectos faraónicos. Pero igual resulta que sólo soy yo. En ese caso, seguiré estando en contra, aunque respetando que los demás no lo vean así.- Sacerdote.


























































