El asesinato de Hachani provoca un clamor a favor de la reconciliación en Argelia

La clase política argelina, desde los estamentos oficiales hasta los partidos de la oposición, ha reaccionado unánimemente condenando el asesinato del dirigente islamista Abdelkader Hachani, perpetrado ayer en Argel, y en su adhesión a la política de concordia y de reconciliación nacional lanzada desde el Gobierno por el presidente Abdelaziz Buteflika y defendida desde las filas del islamismo político por el dirigente ahora muerto. El cementerio de El Kettar, en la zona alta de la capital argelina, presenció ayer un auténtico plebiscito político en defensa de la paz civil.

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Ante la presencia de 2.000 personas, un dirigente del Frente Islámico de Salvación (FIS) y antiguo compañero de Hachani, Alí Yedi, pronunció la oración fúnebre. Entre los asistentes estaban los representantes de todo el abanico político del país. Junto al primer presidente del Gobierno provisional en los albores de la independencia, Benyusef Benjeda, estaba el exprimer ministro reformador Mulud Hamruch, el jeque islamista moderado Abdalá Yebala y el exministro de Exteriores Ahmed Taleb el Ibrahimi. Poco antes del entierro se personó en la casa del dirigente asesinado el máximo líder del FIS, Abasi Madani, rodeado de fuertes medidas de seguridad. El presidente Buteflika concedió el permiso al líder histórico para salir de su residencia, en la que se encuentra confinado, y trasmitir el pésame a la familia de Hachani.La reacción de la clase política ha sido la de proclamar su apoyo a la política de reconciliación nacional. Alí Yedi, en su oración fúnebre, insistió en que el movimiento en el que militaba Hachani, aludiendo al Frente Islamico, seguirá defendiendo "la paz y el islam". "Con este asesinato se intenta silenciar a los que se oponen a la política de erradicación y de marginalización", declaró el movimiento WAFA, dirigido por Ahmed Taleb, y tras el cual parece aglutinarse una buena parte del FIS disuelto. El Frente de Fuerzas Socialistas de Hocin Ait Ahmed estima, por su parte, que esta "liquidación política" sólo beneficia a "los partidarios de la tierra quemada y del descenso a los infiernos". El abogado Alí Yahia Abdenur, veterano defensor de los derechos humanos desde la Liga que preside, se mostró "consternado".

En términos similares se pronunció el Frente de Liberación Nacional, apuntando como responsables del crimen a los que "intentan torpedear la línea de concordia civil del presidente". Más prudentes se mostraron los comunistas del PAGS, señalando que con el asesinato de Hachani se elimina el obstaculo del "negociador" y se abre la puerta al redespliegue terrorista.

En el campo de los movimientos islamistas moderados, presentes en el Parlamento y en principio distanciados del FIS, la reacción también ha sido de condena y de preocupación. El Movimiento por la Paz de Mahfud Nahnah teme la apertura de "una situación de crisis y de confusión", al igual que el Nahda, que augura "la vuelta a la época de sangre y de lágrimas". Igualmente contundente es el jeque Yebala, dirigente del Movimiento de Renovación Nacional, que acusa a "los enemigos de la reconciliación y de la concordia".

En un comunicado difundido en Berlín por el órgano Ejecutivo del FIS en el extranjero -con el que Hachanin mantenía roces- se acusa a los "medios erradicadores", aludiendo de esta manera a determinados sectores del Ejército y de los Servicios de Seguridad opuestos a la reconciliación.

"Buteflika había abierto una puerta al diálogo político con los islamistas, que debía comenzar una vez expirado el plazo de la ley de amnistía", estiman medios diplomaticos en la capital argelina. "Ni los extremistas del GIA [Grupo Islámico Armado] ni los erradicadores del Ejército pueden soportar que el FIS vuelva a ocupar un espacio político en el país", añaden. Paradójicamente, la muerte de Hachani ha provocado una reacción de unidad de la clase política, que no lo había conseguido la elección presidencial ni el referéndum por la concordia civil. Reacción que puede ser aprovechada por Buteflika para forzar el diálogo politico y la reconciliación.

El asesinato de Hachani es una "mala noticia" para el ministro español de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, porque supone la desaparición de un "interlocutor válido muy importante" para buscar la paz en Argelia, informa José Miguel Larraya.

Repercusiones negativas

Matutes, en los pasillos del Congreso de los Diputados, señaló que el asesinato puede tener "repercusiones políticas negativas", ya que Hachani negociaba con el presidente Abdelaziz Buteflika la progresiva incorporación de los islamistas radicales al proceso de paz impulsado por el presidente argelino.El ministro recordó que España "ha apoyado y propiciado" desde el primer día el proceso de diálogo entre todas las fuerzas políticas argelinas, imprescindible, en su opinión, para conseguir una salida a la cruenta guerra civil que padece Argelia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de noviembre de 1999.

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