Ocho electos de EH vuelven a encerrarse en la Cámara navarra
Los ocho cargos electos de EH en huelga de hambre desalojados en la noche del lunes del Parlamento navarro volvieron ayer a encerrarse en las dependencias del Legislativo foral. A primera hora de la mañana, los tres parlamentarios navarros y los cinco junteros vascos que mantienen un ayuno por la amnistía de los presos etarras volvieron al despacho de EH en la Cámara y, retando la prohibición del presidente de ésta, el socialista José Luis Castejón, anunciaron su disposición a seguir la huelga en la sede parlamentaria.Pernando Barrena, portavoz del grupo y miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, anunció que no abandonarían el lugar voluntariamente, pero que, de ser de nuevo requeridos para desalojar el edificio, acatarían la resolución "represiva" de Castejón.
Los electos de EH pasaron la madrugada de ayer encerrados en un centro cultural del barrio de Chantrea junto a un grupo de personas que protestan por la próxima entrega a España del etarra Txuma Altable. Todos ellos han decidido trasladar su protesta al Parlamento navarro durante el día, en el horario previsto para el trabajo de los grupos políticos (de 8 a 21.30), y forzar a diario, hasta el viernes, su desalojo del edificio.
Barrena acusó a UPN y al PSN-PSOE de no querer ningún tipo de "solución dialogada" en el proceso de pacificación. "Este Parlamento no es de UPN ni del PSOE. Es de todos los navarros, también de los 47.000 que en estas últimas elecciones nos votaron", indicó el dirigente abertzale, "y cuando las reivindicaciones se plantean de forma pacífica y en un lugar en el que estamos totalmente legitimados para estar, la respuesta es la expulsión", añadió.
Fuentes de la presidencia del Legislativo adelantaron que el desalojo se repetirá a diario. Al filo de las 21.30, cuando el reglamento establece que los grupos deben abandonar sus despachos, a excepción de peticiones motivadas por la preparación de tareas parlamentarias concretas, la Policía Foral invitará a los huelguistas a salir a la calle.


























































