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Antón Hurtado expone en Bilbao una treintena de obras de su etapa más reciente y más difícil

El pintor y galerista prosigue su experimentación de colores y texturas para crear "paisajes"

Antón Hurtado (Pamplona, 1946), pintor y galerista, ha roto el silencio creativo de los últimos dos años y expone en Bilbao una treintena de obras, todas realizadas en los últimos doce meses, a partir del próximo martes. A pesar de que se autodefine como "un pintor de fracasos", Hurtado es un creador prolífico y reconocido. Lo que ahora presenta corresponde a un paso más en su experimentación pictórica para lograr transmitir sus sentimientos. Además, esta es la primera vez que expone sus primeros contactos con la escultura, volúmenes que integra en los cuadros.

"Experimento constantemente. Estoy siempre en evolución. Busco que el espectador me lea bien", explica Hurtado, sentado en una pequeña escalera en su estudio bilbaíno. "Con la escultura empiezo a tener contactos ahora. Esta es la primera exposición en la que va a haber escultura, aunque no sé si llamarlo así o, por lo menos, objetos, con tres dimensiones. Son símbolos que luego aparecen en los cuadros", comenta acerca de los trabajos que se podrán ver a partir del próximo martes en la galería Juan Manuel Lumbreras (calle Henao, 3) y hasta el 11 de diciembre.En ella presenta una treintena de cuadros de diverso formato (el más grande mide 195 por 162 centímetros), que el autor insiste en llamar "paisajes" y en señalar en ellos la ría, barcos, colinas. Sus trabajos experimentan con el color y las texturas y transmiten, sobre todo, sensaciones.

"A mí no me interesa reproducir lo que se ve. Persigo otro tipo de diálogo. Pinto, creo, mis sentimientos. Cuando trabajo me pierdo en el lienzo con la pintura y busco que aquello me dé buenas vibraciones y punto. Siento que eso lo estoy logrando ahora más que antes", comenta Antón Hurtado. Y lo hace con los tonos que siempre le han caracterizado: "Soy un hombre de una paleta gris, oscura, sorda".

Nacido en Pamplona pero bilbaíno de adopción -"llevo en Bilbao desde los ocho años"-, Hurtado siempre se ha dejado tentar por la ría del Nervión y sus márgenes. "Yo he sido autodidacta. Empecé a pintar el campo. He sido un pintor de caballete. He pasado por muchas fases, de una pintura más representativa a una más expresionista. Después apareció la facultad de Bellas Artes y me metí en ella, más por encontrarme con determinada gente que por estudiar porque yo ya estaba trabajando. En los años setenta mi pintura empezó a ser una pintura social más evidente, con temas de obreros. Luego esos temas desaparecieron y pinté mucho la ría y temas referentes a ella".

Premio Nacional de Acuarela en 1992, Mención de honor en los premios BBV y finalista en otros certámenes de toda España durante esta década, Hurtado reconoce la validez de los galardones: "Me sitúan en el mercado". Sin embargo, él no pinta ni para los premios ni para vender. "Hubo una época en la que vendía todo lo que exponía. Pero yo no puedo repetir siempre el mismo cuadro. Necesito experimentar, evolucionar constantemente", confiesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1999