Misteriosas muertes en Guinea

La población de Bata, asustada por nueve crímenes destinados a ceremonias rituales

La ciudad guineana de Bata pasa por unos momentos de crisis social con la aparición de unos asesinos a los que nadie ha llegado a identificar, pero quienes ya se han cobrado más de nueve vidas desde que comenzaron a actuar, en julio del pasado año. Desde aquella fecha se han registrado varios casos de asesinatos con mutilaciones, todos ellos relacionados con la magia negra, e incluso con el tráfico de órganos humanos. Éste sería el caso de Sonia, una niña de unos ocho años que, tras permanecer desaparecida durante varios días, fue encontrada por un agricultor envuelta en sábanas y tirada en la maleza, sin ojos y con su órgano sexual arrancado.Días después, un joven de Bata fue hallado muerto después de faltar dos días de su casa. Ya en el depósito, la hermana del joven desaparecido pudo comprobar que al cadáver le faltaban los ojos y los órganos sexuales.

En Malabo, la capital de Guinea, el mismo suceso macabro se ha repetido varias veces desde que acabó el verano. El cuerpo sin vida de un hombre de 30 años perteneciente a la etnia bubi (autóctona de la isla de Bioko) apareció flotando en un río con el pecho abierto, el corazón extraído y el pene y los testículos cortados.

El martes 4 de noviembre, otro cadáver flotaba en avanzado estado de descomposición sobre el río Consul, justo detrás del mercado central de Malabo y a escasos metros de un puesto de policía. Se trataba de Francisco Nsang Micha, un hombre de 49 años, al que le habían sido seccionados sus genitales.

Para mucha gente en Guinea, todas estas mutilaciones son la prueba evidente de crímenes destinados a unas ceremonias rituales.

Todos y cada uno de los miembros seccionados de las víctimas están destinados a unos ritos que tienen como fin último dotar de poder a una persona que carece de él, o, en el caso de alguien que ya lo posee, concederle un poder sobrenatural. Entre algunos de los dones que pueden proporcionar a la persona beneficiaria los órganos genitales de un hombre estaría el "dinamismo, la resistencia física y el éxito en todo lo que emprenda, sobre todo en los negocios y en la política", afirman con estoicismo los especialistas en la materia.

Pero lo macabro alcanza límites insospechables cuando estos mismos especialistas relatan la utilidad de los diseccionados órganos genitales de una mujer: "Inhumado en la entrada de un establecimiento comercial, un despacho de abogados, un hotel o un restaurante, consigue atrae a los clientes".

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Los órganos humanos sirven igualmente para los sacrificios destinados a los "dioses terrenales", a los que se imploran riquezas o bendiciones, cuando la persona a la que se destina "la ceremonia" se prepara a afrontar un acontecimiento vital importante. Por ejemplo, en los momentos de reajustes de Gobierno o en la aproximación de elecciones presidenciales, legislativas o municipales, los hallazgos macabros de hombres, mujeres y a veces niños mutilados son corrientes en los países centroafricanos. En la mayoría de los casos, las investigaciones policiales siempre desembocan en un carpetazo al caso. Nunca hay sospechosos ni detenidos.

Rosa, una vieja curandera, explica con mucha seriedad que "esas prácticas chocantes para el mundo de hoy son sin embargo normales desde el punto de vista tradicional". Según cuenta, "cuando un hombre se casaba con varias mujeres, era más bien para constituirse un vivero humano de donde se extraía lo necesario cada vez que lo requería. Hacía falta proteger a la familia contra las epidemias, el hambre, los animales salvajes y la naturaleza, y para ello era necesario cada vez sacrificar a alguien. Y no valía cualquiera, sino un ser querido, alguien de tu propia familia. No era como hoy, que se sacrifica a cualquiera, hasta a desconocidos", manifiesta la anciana.

La mutilación o la extracción de órganos vitales sirve también a un escalofriante pero floreciente negocio existente desde hace varios años en muchos países africanos y que a veces intenta disfrazarse de práctica ritual.

Dentro de ese lucrativo negocio de repuestos, las piezas más cotizadas son los corazones, hígados y ojos. Los precios de los órganos varían dependiendo de cuál sea su destino final, cuyo valor alcanza máximos cuando son expedidos al extranjero.

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