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Tres ejecutivos de EEUU deberán devolver acciones que se atribuyeron

Tres altos ejecutivos de una empresa de informática de Delaware tendrán que devolver más de 500 millones de dólares (79.500 millones de pesetas) en acciones que se habían atribuido en 1998 como recompensa extraordinaria a su trabajo, según sentenció un juez de ese Estado. Los directivos de Computer Associates International tendrán que devolver 9,5 millones de los 20,2 millones de acciones recibidas, lo que supone, a valor de mercado, unos 558 millones. Entre los directivos demandados, aunque no haya sido sancionado, se encuentra Richard Grasso, presidente de la Bolsa de Nueva York.En su sentencia, el juez Miron Steele da la razón a los pequeños accionistas que habían protestado por la concesión a sí mismos de excesivos valores de la empresa decidida por los directivos de la firma. Ese "programa de recompensa", uno de los mayores de la historia económica de EEUU, había provocado una gran controversia dentro y fuera de la empresa Computer Associates International. Los contratos presentados por los directivos y la empresa para justificar su actitud fueron rechazados por Steele. El juez consideró que "distorsionan el lenguaje común y el sentido común".

Incluso en un país donde las retribuciones en acciones y stock options convierten en multimillonarios a los directivos, la remuneración en valores que se había otorgado la cúpula de Computer Associates International ha sido considerada excesiva.El juez aceptó que la asamblea de accionistas había autorizado en 1995 a los directivos a recompensarse en acciones, pero que las "expectativas razonables" eran que el "premio" no superara en total los seis millones de acciones.

Steele añadió que, incluso en la interpretación más restrictiva del plan de retribuciones, "los tres directivos recibirían en total 320 millones de dólares". Esa cifra, recordó, "no es una bagatela" y constituye premio suficiente para "animar, reconocer y recompensar los esfuerzos extraordinarios de empleados clave".

Los derechos de los accionistas

"La lección de esta sentencia", dijo Martín Unger, abogado de los accionistas, "es que los accionistas también tienen sus derechos y los directivos no pueden hacer lo que les dé la gana".Computer Associates International, que tiene su sede central en Islandia, en el Estado de Nueva York, es uno de los mayores fabricantes de software. Su presidente, Charles Wang, se había atribuido casi dos tercios de la recompensa original de 1.100 millones de dólares, lo que muchos accionistas interpretaron como una muestra de "codicia de los directivos a expensas de los accionistas". Wang ocupa, según la revista Forbes, el puesto 145 entre las personas más ricas de EEUU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 1999