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La juez pone "en libertad con cargos" al detenido como sospechoso de matar a una niña en Burgos

La policía asegura que hay "un indicio muy fuerte" contra el hombre que fue detenido como presunto autor del secuestro y homicidio de Laura Domingo, la niña de seis años cuyo cadáver fue encontrado el 28 de abril de 1991 a las afueras de Burgos. El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, tras proclamar que "hay "indicios sólidos", evitó entrar en polémica con la juez que ha decretado la puesta "en libertad con cargos" del sospechoso. Éste debe presentarse cada 15 días en el juzgado. El móvil del secuestro de la niña no fue de tipo sexual, según la investigación.

El sospechoso, del que únicamente se sabe que se llama Enrique, que es soltero y que tiene alrededor de 35 años, fue quien supuestamente cogió de la mano a la pequeña Laura cuando estaba jugando, el 8 de abril de 1991, en un parque del barrio de Capiscol. Desde ese momento, no se volvió a saber nada de la niña, hasta que su cadáver fue hallado 20 días después cerca del arroyo de San Medel. La causa de la muerte fue "asfixia mecánica", es decir, causada por el taponamiento de la nariz y la boca.Las pesquisas para aclarar el crimen estuvieron en punto muerto hasta que un policía burgalés reunió el pasado septiembre suficientes indicios contra el ahora detenido, a partir de una línea de investigación hasta entonces no explorada, según el comisario jefe Jesús García Ramos. Ante este hecho, la juez reabrió el sumario, que estaba provisionalmente archivado.

El sospechoso fue detenido el pasado miércoles y el jueves fue puesto a disposición de la autoridad judicial, que decretó su "puesta en libertad", aunque con la obligación de presentarse quincenalmente en el juzgado, al existir contra él "indicios" que le relacionan con la "detención ilegal y el homicidio" de Laura Domingo. Junto con él, una hermana suya fue detenida y prestó declaración ante la juez como sospechosa de encubrimiento, pero la juez también decretó su puesta en libertad con cargos, con la obligación de presentarse cada dos semanas en el juzgado.

El comisario García Ramos declaró que la puesta en libertad del detenido "se ajusta a la legalidad y no merma las posibilidades de esclarecer este suceso, porque existen indicios sólidos de que esta persona particípó en los hechos". El ministro del Interior del Interior rehusó polemizar por la decisión judicial porque prefiere "que sea la sociedad la que valore la actuación y los comportamientos de los jueces". Monserrat Alonso, la madre de Laura, dijo que "está muy afectada" y deseó "que esto se acabe algún día".

El sospechoso es descrito como un "hombre solitario", con estudios, perteneciente a una familia de Burgos con buena posición social, que posiblemente raptó a la niña movido sólo por su deseo de tener compañía y suplir así sus carencias afectivas y sentimentales. Durante los 20 días que tuvo a la pequeña retenida, el sospechoso le tuvo bien alimentada y se ocupó de lavarle sus ropas.

Todavía no está claro qué fue lo que desencadenó la tragedia, aunque fuentes policiales consideran que la agresión se produjo de forma imprevista y sin que mediara premeditación ni alevosía por parte del homicida. Pese al férreo secreto sumarial impuesto por la juez de instrucción número 8 de Burgos, se sabe que la policía tiene ya localizada la casa rural en la que la niña estuvo secuestrada durante 20 días, si bien los ocho años transcurridos desde entonces dificultan la posibilidad de reunir pruebas concluyentes.

La misma dificultad encuentra la policía para reunir testimonios sólidos. Entre otras circunstancias, ha pasado demasiado tiempo para que los niños que jugaban con Laura en 1991 reconozcan ahora si el sospechoso es el hombre que vestía una cazadora marrón y que se llevó de la mano a la pequeña. Otros testigos incluso han fallecido ya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 1999

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