La inadaptación de alumnos a la LOGSE desata una ola de violencia en centros de Alicante El profesorado alerta a la Administración del problema y demanda recursos económicos

La violencia estudiantil (agresiones verbales y actos de vandalismo) ha retornado con fuerza a las aulas de los centros escolares, especialmente los de Secundaria, de Alicante. En algunos colegios, hasta 20 alumnos sufrieron expulsiones temporales (entre 3 y 5 días) por actos de indisciplina el pasado curso. La inadaptación al nuevo sistema LOGSE por falta de recursos (personal docente especializado) es una de las causas de esta oleada de violencia estudiantil, que alcanza mayor fuerza en los centros ubicados en zonas marginales. Los mayores de 14 años son los más indisciplinados.

El profesorado alerta a la Administración del problema y demanda más recursos económicos y humanos, así como una reforma de la normativa del claustro del centro para poder atajar con mayor rapidez los casos de indisciplina. "De lo contrario, se podría causar un serio daño al sistema público de enseñanza", matiza Manuel de Barros, representante de los directores de centros de Infantil, Primaria y Secundaria en el Consejo Escolar Municipal del Ayuntamiento de Alicante. Los sindicatos también reclaman medidas urgentes, como el incremento de las inspecciones y la puesta en marcha de gabinetes de salud laboral en los centros.En la ciudad de Alicante, el vandalismo y las agresiones verbales de los alumnos contra los profesores y sus compañeros son habituales en al menos 10 centros educativos, la mayoría ubicados en la zona norte de la capital donde se levantan las barriadas más humildes.

El caso más significativo de actos violentos y vandálicos se está registrando en el Instituto de Secundaria número 14, antiguo colegio de primaria, ubicado en el corazón del barrio Juan XXIII, que en la actualidad cuenta con 662 alumnos matriculados. El centro presenta un avanzado deterioro y tanto los profesores como los alumnos son objeto de continuas agresiones verbales. "No es tanto, como se ha reflejado en los medios de comunicación. Aquí, no ha habido ninguna agresión física a ningún profesor", afirma Andrés Alonso, director del centro. "El problema se reduce a un grupo de diez alumnos, de 2º y 3º de ESO (de 14 y 15 años), que aparte de proceder de un entorno social especial, aumentan su agresividad por falta de una motivación curricular", añade.

Alonso asegura que el único instrumento que la dirección tiene para combatir esta constante indisciplina de los estudiantes son las expulsiones temporales (entre siete y 10 días). "Pero en este apartado sería necesario agilizar la norma, para poder actuar con mayor eficacia", comenta. "Además, también sería necesario mayor personal como conserjes, así como equipos asistenciales y psicopedagógicos y completar los currículos con talleres de trabajo para motivar a estos estudiantes que de pronto ven cómo han de prolongar su estancia en las aulas dos años más sin estímulo alguno", argumenta.

Para Manuel de Barros, a su vez director del Colegio Virgen del Remedio, que también cuenta con alumnos de Secundaria, el incremento de las actitudes violentas de los estudiantes "no es una cuestión baladí". "Si no se toman soluciones, se producirá un grave deterioro de la enseñanza pública", razona. "El problema no es sólo del sistema público, sino que también se da en los centros privados, pero aquí, aparte de la selección previa, los alumnos violentos se ven forzados a volver a los colegios públicos", añade.

Para De Barros, la solución pasa por dotar de contenido económico la reforma educativa y también reformar el apartado referente a los derechos y deberes de los estudiantes. "Es decir, tenemos que contar con instrumentos más ágiles para responder a los actos violentos. El sistema de expedientes sancionadores es tan complejo y farragoso, que prácticamente desistimos y nos limitamos a expulsiones temporales de los estudiantes consensuadas con los padres", explica.

El representante de los directores de centros de Alicante también reclama que los institutos de Secundaria se doten con mayor personal, tanto en el apartado administrativo como en el docente. "Es necesario contar con equipos de psicólogos y de asistentes sociales para reconducir a los alumnos con problemas de adaptación al sistema educativo", añade. Según De Barros, entre un 15 y 18% de los alumnos de los colegios de Secundaria tienen problemas especiales derivados del entorno familiar y social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 30 de octubre de 1999.

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