FÚTBOL Décima jornada de Liga

"Nos entendemos con sólo una mirada"

Raul y Morientes confiesan que el secreto de su sociedad goleadora tiene que ver con su amistad dentro y fuera del campo.

En tiempos en que ser extranjero es una moda, casi un requisito indispensable para fichar por un grande, sobre todo si se trata de un delantero, dos futbolistas nacionales -uno de San Cristóbal de los Ángeles (Madrid) y otro de Sonseca (Toledo)- sostienen al Real Madrid. El olfato goleador de Raúl González, 22 años, y Fernando Morientes, 23, es el arma que Toshack presenta ante el Atlético. Ambos forman una sociedad rentable: nueve goles en la Liga y cinco en la Liga de Campeones. ¿Cuál es el secreto de su éxito? "Que con sólo una mirada nos entendemos", responde con rapidez Morientes, argumento que es respaldado con una sonrisa cómplice por Raúl. Los dos coinciden también en poner como ejemplo de la rentabilidad de su sociedad la jugada y el gol que marcaron el martes al Olympiakos.Raúl y Morientes creen que el secreto de su pareja está en su complicidad: "Raúl es mi amigo, no sólo en el terreno de juego, sino también fuera de él", explica Morientes. Raúl, al que no le gusta tanto hablar de su vida fuera del fútbol, prefiere deshacerse en elogios con su amigo. "Fernando es el mejor delantero centro de Europa; no lo digo yo, lo dice cada día él con su trabajo". Morientes tampoco se queda a la zaga en piropos. "A Raúl lo que le pasa es que tiene un imán en el pie y todos los balones le van a él. Es un fenómeno, aunque no descubro un secreto".

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La pareja de moda en el Madrid lleva dos años jugando junta. Ésta es su tercera temporada. Cuando Morientes llegó al equipo procedente del Zaragoza, Raúl ya era una estrella. Hasta entonces, apenas se habían saludado. El vestuario de la Ciudad Deportiva y el tener el mismo agente, Alberto Toldrá, les unió. "Para qué vamos a negarlo, los dos somos representantes del fútbol español", dice Morientes, "y en estos tiempos en que están tan de moda los extranjeros, es un orgullo para nosotros demostrar que los nacionales estamos aquí dando la cara".

Raúl sigue una liturgia especial antes de los partidos, sobre todo cuando tiene enfrente a equipos con gran significado en su carrera. El Atlético es uno de ellos. Raúl está harto de que le recuerden su pasado rojiblanco. No reniega de él, pero prefiere pasar página. "No me queda nada de rojiblanco. Guardo un gran cariño de los años que estuve allí, pero no queda nada. Este partido será especial para mí, como todos los derbies, y por eso, más que nunca, me gustaría marcar". En un derby en el Calderón Raúl cuajó un partido que dió luz a su estrellato. Fue en la temporada 1996-97: marcó dos goles y Lorenzo Sanz le dobló de inmediato el sueldo y la cláusula de rescisión. "Éstos son partidos que se me dan bien, pero no siempre anoto". Raúl suma cinco goles en los nueve derbies que ha disputado:en seis ocasiones ganó su equipo, en dos empató y en una perdió".

"Desde el jueves sabemos que vamos a jugar los dos", advierte Morientes, "y eso es una ventaja porque nos permite preparar el partido y nos da una motivación extra". Raúl es de los que ve vídeos antes de los encuentros, de los que sueña con balones difíciles, con goles de ensueño. Morientes es más partidario del diálogo: "Hablamos mucho antes de los partidos. Éste lo preparamos desde hace días. Cuando a uno se le ocurre algo, rápidamente se lo cuenta al otro. Pero hasta que pase el encuentro no vamos a descubrir nuestros secretos". Los dos tienen, además, el aliciente de que en la portería de enfrente se situará otro amigo, Molina: "Nos alegramos de que esté de nuevo allí, se lo merece, pero se lo vamos a poner muy difícil".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de octubre de 1999.

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