Paso a la controversia
Los cuatro mejores jugadores del tenis español actual están más unidos que nunca y se sienten capaces de ganar la Copa Davis. Para ellos la decisión de Agustí Pujol de sustituir a Manuel Santana y colocar a sus entrenadores al frente del equipo es un acierto, en gran parte porque ellos mismos han bendecido el cambio.Sin embargo, a muchos otros jugadores puede parecerles que la federación española ha privatizado la Copa Davis y la ha convertido en un feudo de un grupo determinado. Ayer, Pato Clavet, uno de los héroes de Nueva Zelanda, lo apuntó: "Hay jugadores a quienes no les ha sentado bien".
La decisión de Pujol comporta intrínsecamente ventajas e inconvenientes. Es evidente que cuatro entrenadores diseccionarán mejor las situaciones, y más si son quienes mejor conocen a los jugadores que, supuestamente, disputarán las próximas eliminatorias. Javier Duarte, Josep Perlas y Jordi Vilaró, tres de los capitanes, viven en el circuito y saben contra qué rivales se desenvuelven mejor sus jugadores y lo que pueden exigirles.
Sin embargo, esta situación plantea problemas. ¿Qué ocurrirá cuando deban llamar a jugadores que no sean los suyos? ¿Exigirán ésos también que sus técnicos sean capitanes? Por otra parte, ¿cómo le plantearán a Moyà o a Corretja que no van a jugar para dar paso a Ferrero en caso necesario? Los capitanes van a estar expuestos a unas presiones enormes.
"Vamos a ser muy honestos. Buscaremos lo mejor para el equipo", dice Duarte. Quienes les conocen no lo dudan. Y es precisamente ese aspecto, ese reto que se han impuesto jugadores y técnicos este año, unido al hecho de que todas las eliminatorias se jugarán en casa, lo que puede llevar a España a ganar la ensaladera. Pero es posible que ni eso les libre de la controversia.


























































