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Libertad bajo fianza para el conductor que arrolló y mató a dos ciclistas

El juez de guardia de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona) decretó ayer la libertad bajo fianza de 250.000 pesetas de Daniel González, el conductor que el pasado domingo cuando circulaba en estado ebrio por Cobrera de Llobregat, atropelló a cuatro ciclistas, dos de los cuales murieron. El titular del juzgado de Instrucción número 5 de Sant Feliu también ha acordado la intervención cautelar del permiso de circulación de González, de 36 años, que compareció por segunda vez ante el juez a primera hora de la tarde de ayer. El magistrado interrogó el lunes al acusado, quien declaró que fueron los ciclistas los que se le "echaron encima" y que, pese al nivel de alcoholemia que presentaba en la sangre, el doble de lo permitido por la ley, controlaba la conducción.

Ayer, el juez interrogó a tres ciclistas compañeros de las víctimas, que iban en el grupo de nueve cicloturistas, miembros del Grupo Ciclista del Baix Llobregat, con sede en Santa Coloma de Cervelló, que practicaban este deporte el domingo por la carretera BV-2425 de Corbera de Llobregat cuando sucedieron los hechos.

Como consecuencia del atropello, fallecieron Juan Carlos Roa López, de 44 años y vecino de Barcelona, y Francesc Palau, de 47 años, de L"Hospitalet de Llobregat, cuyas familias han decidido personarse en la causa como acusación particular. Ayer se celebraron en el tanatorio de Les Corts de Barcelona los funerales de Juan Carlos Roa y hoy están convocadas en el de Bellvitge las honras fúnebre por el otro fallecido.

Los otros dos ciclistas heridos, Pedro A. A., de 45 años y vecino de L"Hospitalet, y Ramón F. O., de 57 y vecino de Cornellá, permanecen ingresados en el hospital de Bellvitge y se recuperan satisfactoriamente de sus heridas.

Los tres ciclistas compañeros de las víctimas que han comparecido ante el juez, de los cuales sólo uno presenció desde un primer momento el accidente, han sostenido que el todoterreno del conductor, un Land Rover, se les echó encima sin control y sin que les diese tiempo a reaccionar y a evitar el atropello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 1999