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Ruiz-Gallardón promete conseguir el pleno empleo para la región en el año 2003

El PP madrileño cerró ayer su XI congreso regional en un ambiente eufórico que se plasmó en el apoyo casi unánime (94,5% de los votos) a su reelegido presidente, Pio García-Escudero. El exultante clima arrancó a los máximos representantes del partido promesas y ofertas triunfales. Desde acabar con el paro en Madrid en el 2003 (Alberto Ruiz-Gallardón), en toda España (José María Aznar), "igualdad, progreso y solidaridad" (García-Escudero) o seguir con "la estabilidad política que el pueblo no conocía en muchos años" (Álvarez del Manzano). Ni una crítica a la gestión propia.

El XI Congreso Regional del PP vivió ayer su segundo y último día triunfal. Los 2.400 compromisarios convocados se desenvolvieron -como el día anterior- en un ambiente de autocomplacencia. "El PP se define por su férrea unidad", les recordó desde el atril Pío García-Escudero. "Hemos demostrado que somos los mejores. Los otros [el PSOE] presentan las mismas caras desde hace 25 años. No son una alternativa renovada", añadió el presidente regional.García-Escudero tenía motivos para mostrarse exultante: acababa de recibir el 94,5% de los votos favorables a su pactada candidatura, en la que se integran representantes de las tres familias del PP (miembros del Gobierno regional, del Ayuntamiento y del vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato).

Búsqueda de fórmulas

Sólo el hecho de que, en la jornada precedente, los compromisarios hubieran aprobado sin darse cuenta -la propuesta fue metida de tapadillo en una de las ponencias ratificadas por aclamación- que los diputados fueran elegidos por circunscripciones y no en listas cerradas, torció algún gesto. El secretario general del PP, Ricardo Romero de Tejada, fue el más explícito: "La verdad es que no sabía que lo habíamos aprobado. Imagino que ahora habrá que buscar fórmulas para ver qué hacemos".El alcalde, José María Álvarez del Manzano, se sumó ayer a los que aseguraban conocer la aprobación de esta propuesta. "Se trata sólo de un intento de acercar a los electores con los elegibles. Además, cómo no voy a saber que se iba a aprobar si yo mismo participé en ella". El regidor se refería a que la ponencia de Ignacio del Río, tercer teniente de alcalde, llevaba una idea semejante, aunque más suavizada, a la que defendía Carlos Mayor, consejero de Medio Ambiente del Gobierno regional, y que tanta polémica originó.

Por su parte, Ruiz-Gallardón subió al atril tras escuchar la descripción que de él hizo la presidenta del congreso, Esperanza Aguirre, que le calificó de "brillante, inteligente y moderno". Ruiz-Gallardón aseguró que en el partido -el mismo que había aprobado el día anterior un comité de dirección con miembros de las tres familias- no había conflictos "ni cuotas". En un discurso marcado por constantes guiños al electorado progresista, pero con continuos elegios a la gestión de Aznar, Ruiz-Gallardón sólo hizo una breve reivindación al Ejecutivo central: "Pedimos que se invierta más en Madrid, porque hacerlo es distribuir la riqueza por toda España".

A partir de ahí, Ruiz-Gallardón se limitó a repasar los logros del partido y de su Gobierno y a anunciar mejoras sociales y económicas. Recordó, como ya lo hizo en la campaña electoral, que logrará el pleno empleo en el 2003; eso sí, si Aznar mantiene sus "complicidades y ayudas". Añadió que la Comunidad será la primera en suscribir el pacto local (acuerdo con los ayuntamientos para que gestionen servicios ahora en manos regionales) y que la "educación sea la bandera del PP en los próximos años".

Terminó su discurso recordando que no se volverá a presentar a las elecciones regionales y anunció que en el próximo congreso estaría sentado "ahí" -y señaló con el dedo la primera fila, zona reservada a Aznar- o "allí" -en las últimas filas, donde se sentaban los compromisarios sin cargos públicos-.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 1999

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