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México descubre que los daños del terremoto fueron mayores de lo anunciado

Las consecuencias del terremoto que el pasado jueves sacudió gran parte del sur de México con una magnitud de 7,4 grados en la escala Richter han sido más graves de las manifestadas en los primeros balances. El número de viviendas castigadas en el Estado de Oaxaca asciende a 25.586, según Heliodoro Díaz Escárraga, titular de la Secretaria de Protección Ciudadana. Muchas quedaron totalmente destruidas. Un total de 148 iglesias, 147 palacios municipales, 130 edificios públicos, 1.228 escuelas y tramos de 1.700 kilómetros de carreteras, caminos, y puentes sufrieron también daños importantes durante los temblores de un seísmo que mató a 31 personas, hirió de diversa consideración a varios cientos y ha empobrecido a 250.000 mexicanos mayoritariamente domiciliados en áreas rurales y alejadas.El movimiento telúrico, de intensidad semejante a los registrados en Turquía y Taiwan, causó el pánico en la Ciudad de México, situada a 500 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, pero asoló la costa y Sierra Sur del Estado en cuyas costas se localizó el epicentro.

"Fue peor que el Paulina", compararon habitantes de poblaciones que a duras penas pueden establecer comunicación telefónica con el exterior. El huracán Paulina ocurrió el 8 de octubre de 1997. Murieron 300 personas y 300.000 resultaron damnificadas.

Al menos medio centenar de pueblos y comunidades de la Sierra Sur permanecían ayer prácticamente incomunicados, especialmente en las regiones de Ozoloptepec, Juquila, Loxichas y Tututepec. Se les alimenta mediante un puente aéreo de seis helicópteros que han transportado más de 20 toneladas de víveres, equipos de rescate y medicinas.

Los poblados más aislados no recibieron asistencia durante cuatro días debido en parte a que las lluvias y la complicada orografía dificultaron el acceso de las brigadas de auxilio. Santos Reyes Nopala, cabecera municipal de 13.400 habitantes, situada a 50 kilómetros del balneario turístico Puerto Escondido, fue visitada por el presidente Ernesto Zedillo, quien escuchó todo tipo de calamidades. "El terremoto nos llegó antes que el maíz y ahorita en el pueblo estamos fregados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de octubre de 1999

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