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Rusia intenta formar un Gobierno checheno paralelo

Moscú apostó ayer por crear autoridades chechenas paralelas en el exilio y dio su beneplácito a la reanudación de las labores del Parlamento elegido en junio de 1996, simultáneamente con la primera ronda de las presidenciales rusas.Los comicios realizados en la república independentista en plena guerra y con una población mayoritariamente contraria a Doku Zavgáyev, el líder títere prorruso que las organizaba, no fueron ni democráticos ni limpios. A pesar de los testimonios de los numerosos periodistas extranjeros que estaban en la zona y que afirmaban que eran contadas las personas que acudían a votar a los colegios electorales, oficialmente se dijo que se había sobrepasado el 50% mínimo necesario para que las elecciones fueran válidas. Poco importó que nadie se lo creyera, lo importante es que contaba con la bendición del Kremlin.

Parlamento fantasma

Ahora, Rusia vuelve a bendecir ese Parlamento fantasma: el primer ministro, Vladímir Putin, se reunió ayer con sus miembros y manifestó que ellos constituían "la única institución legítima de poder de Chechenia".El Parlamento que pretendió formar Zavgáyev se componía de dos cámaras: la de Representantes, de 49 escaños, y la Legislativa, de 40 escaños (en ambas había algunos diputados no chechenos nombrados a dedo por Zavgáyev).

Además, debía existir una Cámara Social adjunta al presidente formada por candidatos a diputado que no habían resultado elegidos, y que sería de carácter consultivo. El invento de Zavgáyev duró poco: los independentistas tomaron Grozni el 6 de agosto de ese año.

Chechenia ha tenido mala suerte con sus Parlamentos. El primero, elegido en octubre de 1991, se dividió debido a rencillas internas, y finalmente fue disuelto a los tres años; el nuevo, incompleto, no alcanzó a funcionar ni dos años; en 1995, los rusos restablecieron el que existía cuando Chechenia todavía formaba una sola república con Ingushetia y que había sido elegido en época soviética; a éste lo reemplazó al año el invento de Zavgáyev, que no duró ni dos meses. Los independentistas restablecieron el de la época de Dzhojar Dudáyev, pero reducido a 21 diputados. Finalmente, en enero del año 1997 hubo elecciones legislativas conjuntamente con las presidenciales y con asistencia de observadores extranjeros.

Sin embargo, el nuevo Parlamento tampoco ha tenido una vida fácil: en diciembre del año pasado, el Tribunal Supremo de la Shariá suspendió las actividades de ambas cámaras por contradecir la ley islámica. A pesar de ello, ni el presidente, Aslán Masjádov, ni los diputados reconocieron el dictamen del Tribunal, y el Parlamento ha seguido funcionando de forma intermitente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1999