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EL PROCESO DE PAZ

El PNV admite que mantiene abierta con ETA una vía de contacto desde la tregua

La última reunión fue en julio y en ella constataron grandes divergencias

San Sebastián
El documento requisado en Francia al etarra Kantauri el 9 de marzo pasado, borrador de un supuesto pacto entre ETA, el PNV y EA, ha desatado las denuncias políticas contra los nacionalistas vascos, que, pese a todo, insisten en negar cualquier vinculación con el texto interceptado por los servicios antiterroristas. El presidente José María Aznar se remite a la evidencia de los hechos para ratificar su convencimiento de que el compromiso entre la banda y el partido de Xabier Arzalluz existe y se desarrolla en los términos establecidos. En todo caso, los peneuvistas sí admiten que desde el inicio de la tregua, el 16 de septiembre de 1998, mantienen una vía de contactos con ETA, que ayer sufría en Anglet un nuevo golpe policial.

PNV y EA han mantenido con ETA una vía abierta desde el verano de 1998 durante el cual acordaron, según fuentes de la izquierda abertzale, establecer una alianza entre los partidos nacionalistas para conseguir un nuevo marco institucional soberano que exigía la ausencia de violencia. Desde entonces, una vez firmado en septiembre el Pacto de Lizarra y declarado el alto el fuego por parte de ETA, estos dos partidos han mantenido periódicamente reuniones y han intercambiado mensajes escritos con la dirección etarra, algo que admite abiertamente el PNV. Precisamente, la última reunión entre los interlocutores de ambos partidos nacionalistas y la dirección política de ETA tuvo lugar a principios de julio pasado, tras las elecciones municipales, y en ella quedó constancia de las grandes divergencias que existen a la hora de concretar en la práctica el proyecto teórico de construcción nacional en el que están embarcados.Entre los documentos intercambiados en las intensivas reuniones que precedieron a la tregua, el divulgado el jueves que, según el Ministerio de Interior, se requisó al jefe militar de ETA, José Javier Arizkuren, Kantauri, constituye un "borrador más entre los múltiples papeles que se han intercambiado antes de alcanzar el pacto", coincidían ayer en explicar fuentes tanto del PNV como de HB, "pero en ningún caso representa el texto de un acuerdo firmado". Se trata de un documento cuya redacción, en euskera, contiene similitudes con comunicados de ETA.

Etapa de inestabilidad

La confirmación de la alianza nacionalista en el pacto de legislatura suscrito por PNV y EA, con el apoyo externo de EH, y la constitución de la Asamblea de Municipios son las dos vigas en las que se ha apoyado el acuerdo que propició la tregua y que en estos momentos pasa por una etapa delicada, de "inestabilidad", según se apunta en la izquierda abertzale, al chocar con las dificultades aparecidas en la concreción de en qué debe consistir el proyecto de construcción nacional.La reunión celebrada a principios de julio entre PNV y EA con la dirección de ETA puso en evidencia la sima que se ha abierto entre ellos a la hora de concretar el proyecto teórico de construcción nacional que defiende cada uno, según se afirma en medios abertzales. Asistieron Joseba Egibar y Gorka Agirre, por el PNV; el vicesecretario general de EA, Rafael Larreina, y el responsable de organización, Jon Goikoetxea, así como los jefes del aparato político de ETA, Mikel Albizu, Antza, y Vicente Goikoetxea, Willy. "No hubo entendimiento en esta reunión, celebrada en un momento decisivo", aseguran las mismas fuentes. Las diferencias se evidenciaron enseguida, a través de lo que en HB se consideró una "salida intempestiva" del PNV que incumplió el compromiso de mantener intacta la alianza con EH. Además de vetar a los abertzales en su pretensión de acceder al gobierno de las Diputaciónes de Guipúzcoa y de Vizcaya, el PNV aceptó posteriormente una presidencia de comisión en el Parlamento de Álava e introdujo al PSE-EE en otra presidencia de las Juntas de Vizcaya, lo que provocó la renuncia de EH a presidir comisiones de esta institución. La tensión que se creó con estos movimientos impidió la constitución en julio pasado de Udalbiltza, la asamblea de municipios, tal y como estaba planeado. Finalmente se formalizó en septiembre.

A la vista de las profundas divergencias surgidas en la mesa de negociación, la dirección de ETA envió al PNV, durante el mes de julio, tres cartas sucesivas. Esas misivas insisten "en lo que significa la profundización de la construcción nacional y en la necesidad de renovar las alianzas si queremos hacer un país con entidad propia", señalan las fuentes citadas.

ETA no obtuvo respuesta directa o escrita sino sólo algunas declaraciones de dirigentes peneuvistas como las de su presidente, Xabier Arzalluz, al afirmar que no veía "nítido el camino". "Nuestro ritmo es otro que el de la izquierda abertzale", manifestó.

La reacción del PNV acabó provocando el comunicado de ETA del 28 de agosto en el que advertía a sus aliados nacionalistas de que "se concluye el proceso emprendido o se pudre" y abroncaba a los sectores de ese partido reacios a la alianza con EH, a los que denominaba "supuestos abertzales" por "dejar de lado la construcción de Euskal Herria". La respuesta del PNV fué rápida y contundente. El portavoz peneuvista e interlocutor de ETA, Joseba Egibar, reprochó a los dirigentes de la banda que no hubieran utilizado los canales debidos a la hora de expresar su opinión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1999