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Tribuna:

Goenkale mil

JOSÉ MANUEL ALONSO Goenkale, la serie en euskera producida por Pausoka y emitida de lunes a viernes por ETB-1, cumple el próximo martes su número 1.000 y el 2 de octubre celebrará en el Kursaal los cinco años de vida y su éxito de permanencia en la programación, en la audiencia y en la incidencia social. "Cuando empezó éramos muy incrédulos", comenta una de las actrices, Kontxu Odriozola, "pero con el tiempo, superados los cuatro meses para los que nació, nos dimos cuenta de que en algún sitio estaba escondido un producto con el que el público se podía identificar plenamente". Del éxito de Goenkale se han dado múltiples explicaciones: "Un ejemplo de buena planificación con presupuesto moderado y esfuerzos amplios"; "se ha mantenido una calidad contrastada en guiones, grabación, actores y lenguaje"; "da la impresión de que guionistas y actores han vivido las experiencias antes de escribirlas e interpretarlas",... El ex director de la serie, Iñaki Eizmendi, asegura que "es una obra coral de muy distintos géneros con ambiente de equipo y trabajo a diario". Y el actor Iñaki Beraetxe daba una explicación aristotélica: "El engranaje ha estado muy organizado, en una labor encadenada y cada eslabón que está es el que tiene que estar". Pero Goenkale ha sido además un fenómeno sociológico y lingüístico, como lo demuestran los estudios realizados en la Universidad. "Su grado de penetración", dice Xabi Puerta, responsable de guión en las dos primeras temporadas, "de identificación inducida y seguimiento de los avatares de sus personajes en el ficticio pueblo de Arralde son de tal magnitud que la convierten en el producto de "cultura popular" de mayor difusión y alcance en toda la historia de la lengua vasca". Goenkale es hoy una costumbre necesaria y satisfactoria de los euskaldunes y es, como dice el comunicólogo Moragas, "un claro ejemplo de la mejor y más eficaz política de comunicación y promoción de una lengua". Sobre todo porque el euskera se mima, con un gran equipo de especialistas, tanto o más que la historia y la imagen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de septiembre de 1999