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El salvador que llega desde la prisión

Indignación y estupor por el aterrizaje del ex banquero Mario Conde en el partido que fundó Adolfo Suarez

El anuncio de que el ex banquero Mario Conde será, si la justicia no lo impide, el próximo candidato a la presidencia del Gobierno por Unión Centrista-Centro Democrático y Social (UC-CDS) ha causado indignación generalizada en la clase política y estupor en los dirigentes históricos del partido que fundara Adolfo Suárez. "No quiero que en la política española haya ningún delincuente. Cada vez que he encontrado uno dentro de la política he hecho todo lo posible para echarlo", señaló el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, cuando se le preguntó por el futuro político del ex presidente de Banesto, condenado a más de cuatro años por el caso Argentia Trust y pendiente aún de juicio por el caso Banesto.

"Desde luego", enfatizó Almunia en la Universidad Autónoma de Madrid, "yo no voy a favorecer que se acerquen a la política personas que probablemente pretenden encontrar algún tipo de caparazón o cobertura". Y concluyó: "Si alguien cree que por dedicarse a la política va a tener que pagar menos responsabilidades ante la justicia de las que se le están exigiendo, se equivoca de pleno".

Tanto desde las filas del primer partido de la oposición como desde Izquierda Unida se hablaba con contundencia de la aventura política de Conde, e incluso se significaba, como lo hizo Luis Martínez Noval, que la candidatura del ex banquero, que cumple condena en firme, supone el "borrón definitivo" para la formación que en su día lideró Adolfo Suárez. Pero quienes más indignados se mostraban eran precisamente dos de los ex secretarios generales del CDS. José Ramón Caso y José Gómez-Calcerrada expresaron a este periódico su malestar de formas diferentes. El primero, deplorando el intento de Conde "de capitalizar unas siglas caracterizadas por su comportamiento ético", y el segundo, solicitando de inmediato su baja como militante del partido.

Y no parece que vaya a ser la única renuncia, a juzgar por las reacciones que llegaban ayer mismo también desde Zamora y Pontevedra, por ejemplo.

El panorama es tan desconcertante que los propios ex dirigentes admiten ahora que, de hecho, el CDS nació tocado. El partido que fundó el ex presidente Suárez en agosto de 1982 protagonizó ya entonces la más famosa travesía del desierto de la política española. Aquella caminata de cuatro años por las arenas del centro político debió entrenar, no obstante, a sus militantes en técnicas de supervivencia, porque hasta ahora han resistido un intento de disolución, han encontrado agua en los ayuntamientos, han sorteado una deuda de 2.500 millones y han retenido a 10.876 militantes.

Ahora, el partido, convertido en UC-CDS -precisamente para eludir aquellas deudas-, ha fichado al ex banquero como a un Moisés para que lo saque precisamente del desierto. Pero el estruendo del anuncio ha sido inevitable. La versión que da la formación es que las negociaciones, llevadas personalmente por la actual presidenta, María Teresa Gómez Limón, comenzaron tras las elecciones municipales del 13 de junio pasado. La llegada de Conde, que en principio será cabeza de lista por Madrid y que se integrará en el comité ejecutivo de la formación, ha logrado el primer efecto buscado. "Hemos tenido en un día más presencia en los medios de comunicación que en todos estos años", proclamaba José Luis Roales, portavoz de una formación que en su congreso de noviembre de 1998 se declaraba liberal-centrista. Incluso algunos medios de comunicación fueron avisados para estar presentes en la reunión que Conde mantuvo el miércoles con la dirección de UC-CDS para escenificar su entrada en la política.

Sin embargo, el aterrizaje del ex banquero, en libertad condicional por el caso Argentia Trust y procesado por el caso Banesto, por el que el fiscal le pide casi 50 años de cárcel, ha provocado una reacción negativa en todas las formaciones del arco democrático, y en particular de los históricos del CDS. "No me hace ninguna gracia. Yo hubiera preferido que el señor Conde fundara otro partido", comenta Caso, ex portavoz parlamentario del partido. A su juicio, Conde da este paso movido "por una reivindicación personal" y para "aprovecharse de unas siglas caracterizadas por comportamientos y planteamientos éticos". De forma similar opina León Buil, portavoz del CDS en el Congreso cuando Suárez era presidente del Gobierno: "Conde no representa en absoluto el espíritu de fundación del CDS".

Gómez-Calcerrada, hoy funcionario del Ministerio de Trabajo, ha optado por abandonar de inmediato la militancia que mantenía tras el fallido congreso de disolución del partido, celebrado tras el desastre cosechado en las generales de 1993. "Las noticias aparecidas en el día de ayer, confirmadas por la actual dirección del CDS, considero que suponen un cambio sustancial, sin duda alguna lícito, que me libera del compromiso personal adquirido, pero que hacen que reconsidere mi posición de julio del 93 y solicite mi baja como militante del partido con efectos del día de hoy", reza la carta que remitió ayer a la dirección de UC-CDS.

La formación, arraigada en zonas rurales de las dos Castillas, logró en las pasadas municipales 62.514 votos, lo que le ha permitido obtener 289 concejales y la alcaldía de Segovia. Ya sólo queda que la asamblea general refrende el 2 de octubre al ex banquero.

En el PP, en principio, no le dan mayor importancia. El presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, comentó que lo único que tienen que hacer los populares es "mirar a dónde queremos llegar y con quién". "La gente no es tonta y sabe quién ha trabajado por mejorar el país o por mejorar su cuenta corriente", añadió el portavoz del PP, Rafael Hernando, convencido de que ni esta candidatura ni la de Jesús Gil mermarán votos a la formación de José María Aznar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 1999