EE UU indemniza a los habitantes de Bikini por las pruebas nucleares

Los antiguos habitantes del atolón de Bikini, el lugar más castigado por la radiación de los experimentos nucleares de EE UU entre 1946 y 1958, recibirán una compensación económica de 3,8 millones de dólares (casi 600 millones de pesetas). El Congreso norteamericano reconoce con esta indemnización las "penalidades" sufridas por los habitantes de este diminuto territorio.Los 167 habitantes del atolón fueron trasladados a otra isla del Pacífico por el Ejército estadonudense cuando los técnicos nucleares decretaron que Bikini era un sitio idóneo para desarrollar experimentos con bombas atómicas. En el círculo de coral de incalculable valor medioambiental se dejaron caer 23 bombas atómicas entre 1946 y 1958.

Diez años después de la última prueba nuclear, el Departamento de Energía de EEUU aseguró que los niveles de radiación habían descendido y eran lo suficientemente seguros como para permitir el regreso de los habitantes que lo desearan. Algunos de ellos volvieron al territorio, pero fueron evacuados en 1979, cuando estudios más perfeccionados detectaron que la radiación hacía que el lugar fuera sumamente peligroso para la vida humana. Los últimos trabajos descartan que se pueda regresar al atolón de Bikini en condiciones de seguridad antes del año 2010.

90 supervivientes

La indemnización aprobada por el Congreso será distribuida entre los 90 supervivientes de las 167 personas que habitaban el atolón cuando se desalojó a la fuerza en 1946. La mayoría de ellos residen en Kili, un pequeño territorio también situado en las Islas Marshall, a 600 kilómetros al sur del atolón.Bikini, descubierto por los españoles en el siglo XVII, se convirtió en un enclave de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que su ejército perdió una batalla contra EE UU en febrero de 1944. El presidente Harry S. Truman decidió poco después que fuera en ese lugar donde se realizaran experimentos sobre el efecto de las bombas atómicas en las flotas militares y en el medioambiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 14 de septiembre de 1999.

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