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El estado de emergencia no consigue frenar los asesinatos en masa y el éxodo de refugiados

El estado de emergencia decretado ayer en Timor Oriental por las autoridades indonesias no ha conseguido frenar, por el momento, el éxodo masivo de refugiados y las ejecuciones sumarias de independentistas, según informaron fuentes de la resistencia. Los cadáveres no llegan a los hospitales y pueden verse en las calles. A veces son quemados y enterrados en cualquier parte para ocultar la magnitud de las matanzas. El líder independentista, Xanana Gusmao, acusó al Ejército de acometer las matanzas, y el jefe de la Policía Nacional, el general Roesmanhadi, reconoció que "la situación está fuera de control".

Dirigentes de la resistencia timorense y testimonios de los evacuados y miembros de organizaciones humanitarias veían en los incendios, matanzas y destrozos la práctica de una política de tierra quemada consistente en terminar con todo resquicio de independentismo en Timor. Uno de los evacuados ayer a Australia, el doctor Kevin Baker, informó a Reuters de que existe un plan "para vaciar Dili y repoblarlo con no timorenses". Desde Dili, un sacerdote cristiano, el hermano Pat, expresaba sus malos augurios: "El que permanezca será ejecutado, las casas serán quemadas, los edificios serán destruidos... Si Timor Oriental se independiza, no tendrá nada".

Durante la noche y el día de ayer, se escucharon con frecuencia disparos y fuego de artillería en la capital; donde las milicias integracionistas continúan patrullando por las calles y • sembrando el terror en los barrios independentistas. La sede de Naciones Unidas en Baucau fue asaltada y se tienen fundadas sospechas de que las ciudades de Liquiça, Maliana y Viqueque, con fuerte implantación de los paramilitares, han sufrido severas oleadas de violencia.

La Cruz Roja de Australia informó de que miles de timorenses fueron trasladados por la fuerza a la sede central de la Policía en Dili, desde donde serán deportados al área occidental de Timor. Cerca de 30.000 personas ya se encuentran en los campos de Atamboa, nada más cruzar la frontera, y Cruz Roja calcula que más de 200.000 timorenses han abandonado sus hogares.

El jefe de la resistencia timoren e, Xanana Gusmáo, acusó ayer al Ejército indonesio de las matanzas desatadas contra la población y lanzó una dramática llamada de ayuda a la comunidad internacional para acabar con este "nuevo genocidio". Tras ser excarcelado por las autoridades indonesias después de siete años en prisión, Gusmao explicó: "No sólo para qué sirve la ley marcial decretada anoche, ni los batallones qué son desplazados allí, porque el Ejército indonesio mata, destruye y saquea a la población. Sé que mucha gente también va a morir esta semana. No tengo número de muertos, pero sé que serán terribles". El vicepresidente del Frente de Liberación de Timor Oriental (Fretilin), Mari Alkatiri, compartió la tesis: la ley marcial sólo servirá para ocultar "las ejecuciones" de independentistas.

Refugió en una embajada

Gusmáo afirmó que la guerrilla independentista Falintil se mantendrá acantonada para evitar una guerra civil, y añadió que "los hermanos del otro lado serán perdonados". El líder independentista compareció ante la prensa en la Embajada británica de Yakarta, donde se encuentra refugiado por el momento, con la mirada perdida, triste y muy preocupado, vestido con traje gris, camisa azul y corbata burdeos.

"Hoy es el primer día que me siento libre, pero no totalmente libre porque el pueblo continúa sufriendo y muriendo. Estoy dispuesto a ir a Timor Oriental, lo antes posible, para construir la paz y la tranquilidad qué el pueblo necesita", aseguró Gusmao. El dirigente secesionista explico que "el Gobierno indonesio ha demostrado su incapacidad para controlar la situación en el territorio", por lo que pido "la ayuda urgente internacional para acabar con este nuevo genocidio". "Apelo", dijo, "a la conciencia de las autoridades indonesias y de nuestros hermanos de la proautonomía y sus comandantes prointegracionistas para que acaben con el exterminio del pueblo timorense. Las Falintil están cumpliendo [con respetar la paz y la reconciliación] y, aún así, serán perdonados" El líder independentista explicó que la violencia de las milicias integracionistas, con el apoyo del Ejército, "no ha destruido" el resultado del referéndum. A juicio de Gusmao "las acciones más urgentes a tomar son la pacificación inmediata y el regreso de las gentes a sus casas, lo que sólo podrá conseguirse con una fuerza internacional de paz", controlada y dirigida por las Naciones Unidas; Gusmao reconoció haber "pedido a las autoridades indonesias [sin especificar su interlocutor] que ayuden y salven la imagen de Indonesia, y eso solo lo pueden hacer pidiendo apoyo internacional". El líder independentista in formó de que ayer "dos dirigentes de la Comisión Nacional para la Resistencia Timorense (CNRT) habían sido asesinados y descuartizados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1999

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