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CARTAS AL DIRECTOR

Arde Abantos

Como bien decía el amigo y desaparecido Manuel Andújar (escurialense de pro), la distancia ofrece otras perspectivas. Y así, desde lejos de mi pueblo (San Lorenzo de El Escorial), contemplo cómo el fuego devora los pinares. Nadie debería olvidar que gracias a éstos, FelipeII eligió el lugar para erigir el monasterio. Quienes hemos pateado estos lares desde la infancia sabemos lo que se ha perdido.Desgraciadamente, parece que los móviles que inducen a quemar bosques son especulativos, y no se repara en escrúpulos para conseguir sus propósitos; o imperdonables descuidos de quien no ve en el monte más que un lugar para el asueto, y deja allí toda la porquería que debería llevarse o tirar al contenedor.

Quien incendia un bosque es un loco; quien induce a ello, un canalla. Y quien por negligencia lo provoca, un estúpido. Porque no sólo -como en Abantos- arruina un medio natural, sino que pone en peligro la vida de las personas. Y, además, está provocando que el agua -tan escasa- falte.

¡Ojalá que el pinar se recupere, y quienes lo queman, por intereses comerciales o negligencia, se escuezan viéndolo crecer!-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de agosto de 1999