CATÁSTROFE EN TURQUÍA

El incendio de una refinería pone en peligro los planes económicos turcos

Agencias

El terremoto que asoló el noroeste de Turquía puede haberse llevado por delante buena parte de los planes económicos del Gobierno de Ankara. El seísmo provocó el incendio de la pieza clave del plan de privatizaciones impulsado por la Administración del primer ministro Bulent Ecevit: la refinería de la empresa pública Tupras en Esmirna, no lejos de Izmit. El incendio, que afecta ya a siete de los 30 tanques de la refinería, ya ha sido calificado por el propio Ecevit como "el problema más grave" provocado por el terremoto.La planta de Esmirna produce la mitad de los productos petroquímicos de Turquía y por ella pasa el 86% del combustible que se consume en el país. Es la principal refinería de las cuatro que posee Tupras. La compañía, ahora controlada por la Sociedad de Privatizaciones del Gobierno turco, debía pasar a manos privadas en marzo de 2000. En esa operación, el Estado esperaba lograr unos ingresos de 240.000 millones de pesetas con cargo a 1999 y de 640.000 en el 2000. Recursos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideraba imprescindibles para nivelar la tremenda deuda pública turca.

Ahora -con un incendio que comenzó en una torre de petróleo y tres depósitos de gasolina, pero que devora buena parte de la refinería-, el precio de venta de Tupras caerá en picado y los planes oficiales se quedarán en eso: planes. El desastre también puede arrastrar a la Bolsa de Estambul, ya que muchos de los inversores extranjeros tienen a Tupras en su cartera de acciones. La refinería funciona desde 1961, pero no fue hasta el año pasado cuando logró beneficios. Hoy, reemplazar esta planta tendría un coste de unos 400.000 millones de pesetas y su construcción llevaría al menos cuatro años.

Cinco minutos decisivos

"Nuestros equipos no pudieron llegar rápidamente a la zona. Y en estos casos, si no se interviene en los primeros cinco minutos, ya es tarde", dijo ayer Husamettin Danis, gerente de Tupras.Ayer, aviones turcos, estadounidenses e israelíes trataban de combatir las llamas desde el aire, y las autoridades solicitaron la ayuda de Alemania y Francia, cuyos equipos especializados participaron en la extinción de los incendios de los campos petroleros de Irak tras la guerra del Golfo en 1991.

Los 1.200 trabajadores de la planta tuvieron que abandonar las instalaciones. También fue evacuada la población que vivía en un radio de cinco kilómetros. Ayer por la tarde, la densa columna de humo que se elevaba desde la refinería se hizo más espesa.

La situación podría agravarse si las llamas alcanzan a otras plantas petroquímicas situadas junto a la de Tupras, entre ellas una de la compañía estatal Petkim, que hasta ahora sólo ha perdido un tanque de refrigeración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 18 de agosto de 1999.

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