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Tribuna:

Don Julián M.

El ministro Piqué dice que hay que invertir en Ceuta y Melilla y que hay rasgos de Jesús Gil y Gil y Gil y Gil y Gil y Gil, esa metástasis, que recuerdan a Le Pen. Los socialistas exigen que se investigue sobre la capacidad de compra de voluntades del presidente del Atlético de Madrid y los peatones de la Historia y de la península nos preguntamos cómo se construyó el factor Gil, por qué los medios de comunicación lo auparon, ¿por sus gracias o porque era el franquista que una parte de España lleva dentro? Gil es ahora una cuestión de estado y la expansión gilera es pretexto para que Marruecos replantee el estatuto de dependencia de Ceuta y Melilla.Desde Marraquech, supongo que Juan Goytisolo contempla lo que ocurre ojo avizor, porque no era de esperar que la metástasis Gil y Gil y Gil y Gil y Gil y Gil se convirtiera en una especie de conde Don Julián posmoderno que abriera las puertas de España al moro Muza. El autor de La traición del conde Don Julián, valedor del reencuentro de los españoles con su sustrato árabe, no siempre necesita que los temas reposen para abordarlos literariamente. Ahí está La saga de los Marx, donde el éxodo albanés recibe honores de fábula y metáfora. Juan Goytisolo podría aportarnos la mirada marroquí sobre el mercado del voto en Ceuta y Melilla, es decir, en España, porque hasta que no se produzca lo contrario, Ceuta y Melilla son administrativa y metafísicamente españolas.

Cuando ladeábamos la cabeza para lanzar una ojeada, entre la conmiseración y el desdén, al subdesarrollado Marruecos, no podíamos presumir que íbamos a representar en Ceuta y Melilla el sainete sacramental El Dinero, el Mundo y la Carne en versión democrática, porque el enredo que allí se representa tiene de momento las apariencias democráticas y la ética en paradero desconocido. Tal vez tenga razón Piqué y haya que invertir, aunque riqueza local debe haberla como para cotizar el kilo de concejal al precio que se ha cotizado. Cuando se abran los archivos de Gil y Gil y Gil y Gil y Gil, etcétera, etcétera, lo que fue la tragedia de la traición del conde Don Julián se habrá convertido definitivamente en sainete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de agosto de 1999