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Cortada dos horas la Castellana por la rotura de una conducción de agua

A la hora en que Madrid emprendía la Operación Salida, seis millones de litros de agua, la cantidad que beben los madrileños en un día, anegaron el paseo de la Castellana en sentido norte. La causa del desastre, que dejó sin agua a cientos de vecinos y provocó inmensos atascos, fue una excavadora que trabajaba en unas obras municipales de reparación del asfalto. La máquina rompió una tubería de 70 centímetros de diámetro. Eran las dos de la tarde. El caudal liberado, que ocupó dos kilómetros de vía, obligó a cortar dos horas y media los carriles de subida hacia la plaza de Castilla. La excavadora, de la empresa Portillo, pinchó por accidente la cañería en el número 78 de la Castellana, junto a la plaza de San Juan de la Cruz. Inmediatamente brotó del suelo un torrente de agua que empezó a inundar la Castellana hasta llegar a la plaza de Colón. Los empleados de Portillo explicaron que no disponían de planos de la red del Canal de Isabel II, lo que les impedía conocer la ubicación exacta de las tuberías. Sólo tenían un mapa de Gas Natural.La riada alcanzó una altura de unos 30 centímetros. Fue tal su fuerza que levantó unos cien metros de asfalto del carril bus. El aluvión desperdigó gran cantidad de barro y raíces, que arrastró a lo largo del paseo de la Castellana.

Los bomberos levantaron un dique con escombros para frenar el agua

El servicio de limpieza municipal trabajó hasta las siete de la tarde para limpiar la zona afectada. "El agua caía con gran virulencia y parecía un arroyo", relataron los testigos.Los bomberos desplazaron tres camiones del parque de Santa Engracia al lugar. Aunque su primera misión era comprobar el firme de la calzada, inmediatamente colocaron sacos de escombros para formar un pequeño dique. Este muro de contención desvió la corriente de agua hacia un sumidero cercano.

La Policía Municipal, por su parte, cortó el tráfico del paseo de la Castellana, en sentido ascendente, durante dos horas y media. Los coches fueron desviados desde la plaza de Gregorio Marañón por la calle de María de Molina. Los vehículos que procedían de esta vía sólo pudieron girar a la izquierda para dirigirse en dirección a la plaza de Cibeles.

La rotura coincidió con la hora de salida de su trabajo de miles de madrileños. Los atascos se registraron en las calles adyacentes y en los dos sentidos del paseo de la Castellana.

Los técnicos del Canal de Isabel II tardaron unas tres horas en cerrar las válvulas que impedían la salida del agua. El concejal de Circulación, Fernando Martínez Vidal, del PP, señaló que esta tarea se efectuó de forma lenta para evitar que el resto de cañerías estallasen por la presión del agua. "Esto se ha convertido en un pequeño río, justo en el momento en que había más tráfico y cuando coincidía con el inicio de la Operación Salida de vacaciones", explicó el edil

Trabajadores de Gas Natural también verificaron las conducciones de gas para comprobar la ausencia de fugas. La fuga dejó a cientos de vecinos de Chamartín, Chamberí y Salamanca sin suministro.

El paseo de La Habana (Chamartín), a la altura del número 5, también registró otra fuga de agua. La rotura de una toma de la cañería motivó que los sótanos de la zona se inundaran.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 1999

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