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Amor y muerte en el sanatorio

Mallorca, 1948. En plena posguerra, un grupo de adolescentes se encuentra en un sanatorio para tuberculosos. Allí, con el aliento de la muerte rozándoles la espalda, se enfrentan con un pasado lleno de experiencias traumáticas y violentas y con un presente no menos conflictivo en el que descubren sus inclinaciones sexuales.Tras dos películas filmadas por encargo, el director Agustí Villaronga ha conseguido sacar adelante un proyecto largamente codiciado: la adaptación para la pantalla grande de El mar, novela del recientemente desaparecido escritor mallorquín Blai Bonet. Villaronga considera que con ésta ha regresado a un mundo propio, el que asomó en sus dos primeras películas, Tras el cristal (1985) y El niño de la luna (1988). El mar, que cuenta con la colaboración especial de Ángela Molina y Simón Andreu, "es una historia que habla de sentimientos básicos como el amor, la amistad, la traición y el miedo a morir", expone el realizador. "Leí la novela hace unos 20 años, al poco de trasladarme a Barcelona, y ya entonces pensé que era una película estupenda", continúa. Han pasado muchos años, cuatro películas y algún que otro parón prolongado. El proyecto peligró: la productora de Pedro Almodóvar se retiró por considerarlo demasiado arriesgado. Ahora, sin embargo, ya está en la última semana de rodaje. La producción de Massa d"Or, un crédito por 66 millones de pesetas del Institut Català de Finances, una ayuda del Gobierno Balear, la participación de TV-3 y Televisión Española y la distribución de Lauren Films y de Paolo Branco han permitido a Villaronga abordar esta adaptación con un presupuesto de 255 millones de pesetas. El guión, firmado por él mismo y por Toni Aloy y Biel Mesquida, es en mallorquín, salvo la parte de Ángela Molina, y fue supervisado por Bonet poco antes de morir: "Él afinó y precisó el lenguaje", recuerda Villaronga. PASA A LA PÁGINA 5

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de agosto de 1999