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La rehabilitación de casas centenarias junto a la futura Rambla del Raval costará 710 millones

La rehabilitación integral de los edificios de viviendas de las calles de Sant Jeroni y Cadena, a uno y otro lado de la futura rambla en el corazón de El Raval, tendrá un coste aproximado de 710 millones de pesetas. Y las primeras estructuras tubulares ya son visibles en el lado más próximo a la calle de Sant Pau. La rehabilitación de las viviendas de esa zona complementa el Plan Central del Raval, cuya finalización se vislumbra ya para finales de este año o principios del 2000. La nueva rambla, de cerca de 600 metros de largo por más de 50 de ancho, ha sido el detonante para poner en marcha un proceso de profunda rehabilitación de 39 edificios de viviendas del siglo XIX.

Los edificios más antiguos son los que se alinean en la calle de Sant Jeroni y se construyeron hacia 1830. A éstos les siguieron los levantados en la calle de Cadena en dos fases diferentes. La primera (los edificios más cercanos a Sant Pau) hacia 1850 y la segunda (por encima de Sant Josep Oriol) a finales de la década de los ochenta, también del siglo pasado, que fueron un ensayo del Eixample barcelonés. La fisonomía actual de los edificios ofrece un aspecto bastante deteriorado que hasta la abertura del Plan Central del Raval apenas se podía apreciar. "No se trata de un lavado de cara, para dejarlas sólo bonitas por fuera. Lo que se persigue es una reforma integral", explica Carles Pasquina, uno de los técnicos de la oficina de rehabilitación de Ciutat Vella. De momento, ya se ha realizado un estudio detallado del estado de cada una de las 39 fincas que, además, son muy diferentes. Pero comparten algunas carencias: la mayoría no tienen agua directa, es necesario cambiar las tuberías y son muchas las que tampoco tienen aún gas natural. El problema del estado de las cubiertas también es habitual en esas fincas y las instalaciones eléctricas deben ser renovadas. El proceso de rehabilitación incluye asimismo las fachadas, con el objetivo de preservar la imagen del Raval. Los técnicos de la Oficina de Rehabilitación, después de realizar el estudio de cada edificio, se entrevistan con los propietarios que en su mayoría ( el 70%) son los dueños de toda la finca. Sólo el 30% de los edificios de viviendas de la calle de Sant Jeroni y Cadena se rige como propiedad horizontal. Es más, en muchos de éstos no está constituida la comunidad de vecinos. Subvenciones El programa de rehabilitación dentro del Plan Central del Raval, que abarca lo que resta de este año y el próximo, prevé subvenciones de un 30% del coste total de toda la obra, la gratuidad de las licencias y también la posibilidad de solicitar una ayuda complementaria a la Oficina de Paisaje Urbano. "De momento, algunos propietarios ya han empezado la rehabilitación agrupando a los inquilinos en un edificio para después recolocarlos de nuevo en las fincas ya reformadas", explica Pasquina, que puntualiza que la rehabilitación afecta a lo que son elementos comunes y estructura de los edificios. "Por dentro, es cuestión de cada uno. Aunque la experiencia demuestra que una cosa lleva a otra y que muchos propietarios y también inquilinos también realizan obras en el interior de las viviendas". Por norma general, se trata de viviendas pequeñas, de entre 50 y 60 metros cuadrados como media. Las hay de dimensiones mínimas, como algunas de las fincas de Sant Jeroni con viviendas de tan sólo 30 metros cuadrados. En septiembre se realizará una campaña para promover la rehabilitación de las viviendas, coincidiendo con la segunda fase del Plan Central del Raval que comportará la continuación de la nueva rambla hasta la calle del Hospital. Se espera que a finales del 2000 el aspecto de esa parte del barrio sea muy diferente, por la nueva urbanización y por la nueva imagen de las viviendas. Fórmulas de financiación Mientras, algunas de las comunidades afrontan la posibilidad de la rehabilitación en reuniones en las oficinas de Rehabilitación de Ciutat Vella, desde donde se intenta ayudar en fórmulas para lograr el dinero necesario para afrontar las obras. "Por ejemplo, estamos reuniendo toda la información suficiente de una de las comunidades para conseguir un préstamo de alguna entidad de ahorro porque no todos están en disposición de afrontar una derrama especial", explica Pasquina. La rehabilitación de las viviendas viene a suponer la guinda del pastel del Plan Central del Raval. Una ambiciosa operación que ha supuesto el derribo de 800 viviendas y el realojamiento de unas 400 familias. Se prevé que entre septiembre y octubre finalicen los trabajos de derribo y, para finales de año, la urbanización del nuevo paseo que seguirá el trazado de la primera fase ya abierta y que arranca de la calle de Sant Pau. Son muchos los actuales vecinos de esa zona del Raval que mantienen una actitud escéptica ante la reforma. Aguardan cuál será el resultado final, además de ganar un gran paseo donde hasta hace poco sólo se amontonaban viejas construcciones que no dejaban pasar la luz del sol. Y los hay que plantean una resistencia casi numantina a la operación, como la de un inquilino de la casa Buixeras, en la calle Hospital, ya atacada por las piquetas de derribo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 1999