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Reportaje:

Coste de lujo en la margen obrera

"Yo solicité una Vivienda de Protección Oficial en la zona de San Vicente, en Barakaldo. Es una zona muy mal comunicada y tendría que andar 15 minutos todos lo días para ir de mi casa al centro. Son casas de unos 16 millones, pero, como están muy solicitadas no tocan. Al final he tenido que comprar una de segunda mano, en un quinto piso sin ascensor por 17 millones, y todavía tengo que arreglar cocina y baños", comenta Elena, de 28 años. "Ya no podemos liberar impuestos porque es Hacienda la que tiene que tasar el piso y sobre ese precio se escritura; los bancos te piden un aval, aunque te dan el 100% del valor de tasación y te ponen bajos los intereses, en fin, que no nos lo ponen nada fácil: me tendré que quedar en casa de mi madre", afirma Aratxu. Los casos de ambas son dos más entre los de cientos de personas que quieren adquirir una vivienda en Barakaldo o en Portugalete y se encuentran con unos precios inasequibles para sus economías. Estos dos municipios vizcaínos tradicionalmente de clase obrera y con una de las tasas de paro más altas de Europa (casi el 30% de la población activa) registran unos de los costes más altos en las viviendas de nueva construcción, ocupando, según las últimas estadísticas, el tercer y el cuarto puesto en la lista de ciudades españolas no capitales de provincia donde la vivienda es más cara, detrás de Getxo y Pozuelo. El precio del metro cuadrado construido sube en Barakaldo a 216.800 pesetas y en Portugalete, a 212.000, por encima de muchas capitales con una población muy superior a los casi cien mil habirantes de la primera y los poco más de 56.000 de la segunda. Falta de planes "Todavía se están acusando las consecuencias de la falta de planes urbanísticos de años anteriores", comenta Natxo Tejerina, director de Urbanismo del Ayuntamiento de Barakaldo. La carencia de programas que regularan el crecimiento del municipio se apunta como una de las razones por las que la carestía de la vivienda se ha desbordado en estos últimos años. La alta demanda y la escasa oferta, limitada a la iniciativa privada, han sido los factores fundamentales en el aumento progresivo de los precios junto con la escasez de suelo, según explica Tejerina. En Barakaldo, hasta hace cuatro años el Ayuntamiento no empezó a asumir como objetivo propio la promoción de vivienda y el incremento de la oferta. "Hemos vivido un urbanismo que ha tenido como marca de calidad la contención de la oferta", agrega. "La estrategia no ha sido tanto hacerle la vida imposible a las promotoras que controlaban el mercado, como abrir el mercado, facilitándole a otros promotores la posibilidad de desarrollar proyectos urbanísticos en la zona para romper el oligopolio", explica el director de Urbanismo. Poco a poco se han ido abaratando los precios, pese a que siguen siendo bastante altos (una media de 25 millones de pesetas). El Ayuntamiento tiene en marcha ahora un fuerte plan de viviendas de protección oficial (VPO) y de recalificación de suelos. Desde 1995 hasta este año se han construido más de 2.000 viviendas, gracias al plan europeo Urban, subvencionado con más de 3.200 millones y cuyo objetivo es acercar la Ría al casco urbano. El caso de Potugalete es similar. El principal motivo del alto coste de los pisos es la escasez de suelo junto con la alta densidad de población, con sus 56.000 habitantes en apenas 3,2 kilómetros cuadrados de superficie. "Es un pueblo que no puede crecer; está tan pegado ya a otros municipios que hay calles en las que los números impares pertenecen a Santurtzi y los pares, a Portugalete", explica el concejal de IU Roman Vicente. Sin embargo, actualmente en Portugalete hay tres proyectos pendientes (Los LLanos, Los Hoyos y los Vicios) que van a suponer más de 1.300 viviendas nuevas, de las que un 60% serán de protección oficial. "Se trata de que la competencia venga de la vivienda concertada para obligar a abaratar los precios", afirma el alcalde portugalujo, el socialista Mikel Cabieces. Esta tendencia a abaratar los precios de los pisos favoreciendo desde las instituciones públicas las viviendas protegidas se ve reflejada en las estadísticas generales de urbanismo de Euskadi. Los estudios del último trimestre de 1998 muestran un aumento la oferta de Viviendas de Protección Oficial (de 8 a 12 promociones) y de viviendas sociales (de 5 a 16 promociones), y una contracción de la oferta de vivienda libre, que pasa de 157 promociones a 133 en el último año.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de agosto de 1999