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Un trabajador de una atracción de feria muere en un accidente en Los Molares

Poco antes de la una de la madrugada de ayer, el trabajador de una atracción de las que animaban la feria de la localidad sevillana de Los Molares perdió el equilibrio y se precipitó sobre los raíles en los que circulaba el pequeño tren de La Cueva del Terror, que le arrolló. El trabajador de montaje de la citada atracción, de 25 años, falleció media hora después del accidente como consecuencia de las graves heridas sufridas en el muslo derecho, en la parte lumbar y en la pelvis.

El joven fallecido en el accidente era originario de Dos Hermanas y en la actualidad residía en Los Palacios, localidad en donde tiene su base la empresa de atracciones para la que trabajaba. Aparte del infortunio que motivó el tropezón fatal, la Policía Judicial aún no ha ofrecido su versión definitiva sobre la manera en la que se produjo el accidente. Algunos de los vecinos presentes en el cierre de la feria de Los Molares, aseguraban ayer que el joven se encontraba desmontando un toldo de la atracción (que al mismo tiempo realizaba sus últimos viajes) cuando resbaló y se cayó sobre las vías del trenecillo de La Cueva del Terror. No le dio tiempo a apartarse y el vehículo le pasó por encima. Sin embargo, esta versión de los vecinos -que reflejaría un frecuente pero peligroso método de trabajo en el que coinciden el desmontaje y el funcionamiento de la atracción- no está confirmada de modo oficial e incluso ha sido desmentida por la propia empresa. Trabajo rápido El cadáver del trabajador no se levantó del lugar del accidente hasta cerca de las cinco de la madrugada. Los otros operarios de La Cueva del Terror se afanaron entonces para desmontar la atracción y, a primera hora de la mañana, ya habían abandonado la localidad sevillana. Ayer mismo, la atracción se dirgía hacia la feria de La Algaba. Y es que en ocasiones, ni desgracias como esta son capaces de pasar por encima de la fiesta y la algarabía de las celebraciones estivales. Un grupo de vecinos del pueblo comentaban ayer con tristeza el hecho de que tras ocurrir el accidente mortal, tan sólo La Cueva del Terror y otra de las atracciones pararon sus actividades. Mientras el cadáver del joven trabajador era objeto del análisis de los agentes judiciales de Utrera, el resto de la feria siguió con sus luces y la música a todo volumen saliendo de los altavoces de las distintas atracciones, siempre según la versión de algunos de los vecinos presentes. El joven trabajaba en las tareas de montaje y desmontaje de la atracción. Éste es un tipo de trabajo muy duro que se realiza a toda velocidad, ya que normalmente se acaba en una localidad de madrugada y hay que montar en la siguiente pocas horas después. Estas prisas y el cansancio físico fruto del duro trabajo están detrás de muchos de los accidentes. Precisamente, estas prisas alientan también situaciones como el hecho de que los montajes coincidan en algunas ocasiones con el funcionamiento de las atracciones. Algo rentable, pero peligroso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de agosto de 1999

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