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La conferencia del espacio impulsa una red global de información para mitigar desastres

La coordinación de los satélites será útil para controlar incendios, inundaciones o erupciones

ENVIADA ESPECIALLa utilización de los datos que proporcionan los satélites para prevenir, controlar y evaluar los incendios, las inundaciones, los derrames de petróleo o las erupciones volcánicas se perfila como el gran tema de la conferencia de la ONU sobre la utilización del espacio, que se celebra en Viena. Expertos y políticos intentan establecer una red global de acceso a la información que permita responder pronto y con eficacia ante los desastres, naturales o causados por el hombre. Hace falta pasar, señalan, de la investigación a la utilización sistemática de servicios.

Los enormes incendios que asolaron zonas de Indonesia en los años 1997 y 1998 supusieron una voz de alarma que movilizó a los especialistas en observación de la Tierra. Un proyecto de investigación sobre los efectos de estos incendios en una de las zonas afectadas, en el este de Borneo, llevado a cabo por las agencias espaciales europea y japonesa, ha permitido empezar a validar las técnicas de valoración de tierras quemadas, de pérdida de concesiones madereras, la contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero o el impacto sobre la biodiversidad. Para ello se utilizaron imágenes de los radares (llamados de apertura sintética) de los satélites ERS-1 y JERS, que permiten observar a través de las nubes o el humo.Los satélites se utilizan con gran eficacia para el espionaje y la estrategia en tiempos de guerra, pero mucho menos eficazmente para prevenir o controlar los grandes incendios de la selva tropical o los incendios menores del área mediterránea, señalaron ayer expertos de la industria y de las agencias espaciales. Los datos de los satélites se usan ya en algunos casos en muchos países, también en España, para hacer mapas de incendios o valorar los daños tras los desastres, pero los expertos reconocen que falta integración de los datos, accesibilidad y dar a los usuarios (es decir, a los gestores de desastres) la información previa necesaria para que confíen en estas técnicas y, luego, lo que deseen en cada momento.

Información gratis

Impulsar una red global que dé acceso a la información antes, durante y después de los desastres debe ser una prioridad de la conferencia, señaló el martes su presidente, el científico y ex director del programa espacial indio U. R.Rao. En este mismo sentido se han pronunciado los jefes de las delegaciones de países pobres como Kenia o Sudán, que solicitan además que esta información sea gratis. El embajador de Chile recordó que en 1996 se registraron 180 desastres naturales, 50 de los cuales fueron de gran escala y requirieron una asistencia internacional masiva.Sin embargo, los especialistas en observación de la Tierra reconocieron ayer que la mera tecnología espacial no puede ni evitar ni mitigar gran parte de los desastres, y que persisten problemas técnicos para distinguir el agua del terreno seco o los distintos tipos de vegetación. "No podemos exagerar lo que estamos en condiciones de hacer, pero tampoco infravalorar los datos de que podemos ya disponer, incluso únicamente con los satélites ya existentes", dijo Helen Woods, de la agencia estadounidense NOAA.

"Un gestor debe poder recurrir en cualquier momento, también en un fin de semana, a la fuente de información idónea, y tener, por ejemplo, a las cinco de la mañana imágenes procesadas del incendio que la noche anterior no se pudo apagar, antes de que puedan salir los bomberos a trabajar o conocer en media hora las características de un incendio que acaba de empezar", explicó Woods. Un programa piloto establecido entre instituciones chinas y europeas para obtener información útil en caso de inundaciones ha funcionado bien, explicó Li Zengyun, de la Academia China de Ingeniería Forestal. Cuando existe riesgo de inundación, se pide que el satélite, en un plazo corto, adquiera, procese y envíe los datos requeridos de la zona concreta. Se ha utilizado en las recientes inundaciones catastróficas en el río Yangtzé y para hacer mapas de riesgo de zonas inundables. Por otro lado, la empresa Jrunichev, constructora del cohete ruso Protón K que estalló en vuelo el pasado 5 de julio, declaró ayer que, según la investigación preliminar, el accidente se debió al fallo de uno de los cuatro motores del cohete por una junta de la bomba del turbopropulsor, informa Efe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de julio de 1999