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TRIBUNA

Ataques desde el primer puerto

Menos mal que nos ha abierto el paso la policía con sus motos, porque si no no habríamos sido capaces de bajar de la meta, con tantas caravanas y roulottes como había. Y muchas eran de españoles. Qué afortunados, poder dormir en casa. Yo le daría ese premio a Fernando Escartín. Que se fuera a dormir ahí al lado, a su casa, y volviera el día siguiente para la salida. Bien que se lo ha merecido después de la etapa que ha hecho. Enhorabuena. Ha logrado aquello por lo que tanto había luchado tantos años. Siempre había alguno que se lo impedía. Ya se ha quitado la frustración pero bien quitada. Ha ganado una etapa de ésas que este invierno habrá ganas de volver a ver repetida en el vídeo. Atacando desde lejos, solo, con fuerza. Y ha llegado como ha llegado. Chapó.Nosotros, por nuestra parte, hemos empezando agradeciendo el aire cogido con el día de descanso. Pero sin relajarnos. Con las orejas tiesas hemos salido. Todo el mundo atento. En el primer puerto, el de Ares, ya se ha arrancado fuerte. Yo he esprintado detrás de Piccoli y Virenque y he seguido después, pensando que alguno se me uniría. Y, efectivamente, al poco se me ha unido Brochard. Y luego un grupo más numeroso, con Moreau, y también Jon, del equipo, y algún Kelme, como Pascual. Ya se veía que de ahí saldría la escapada buena del día, pero éramos 19 o 20, un grupo que no se consentiría y ha habido que aclararlo con ataques. Salió un grupillo con Jon para adelante, pero iban también Heulot y Moreau, gente de la general, y tampoco nos convenía, queríamos algo menor. También se fueron Pipe, Simon y Elli. Yo, pese a encontrarme bien, no ataqué, porque pensé que si íbamos dos banestos no nos iban a dejar. Y subimos el segundo puerto, el de Menté, tranquilos con los US Postal tirando. Y enseguida atacó Roland Meier, que luego no paró de intentarlo, yo le seguí, pero me abrí al ver que también venía Virenque, y tras él Dufaux, y también Escartín, que ya empezaba a dar a guerra. Ya se veía que iba a ser un día de pelea de grandes. Yo iba bien y he tirado un poco de Alex para ver cómo iba Armstrong, y arrancaron también Alex y Beltrán. Y parecía que le costaba al líder.

Bajamos Menté normal, con algunos intentos más, entre ellos uno de Olano, pero tranquilos. Hasta el Portillón así, con el grupo de adelante a menos de dos minutos y más intentos y probaduras por atrás. Y al comenzar el Portillón, a tensar la cuerda y a ver qué pasaba. Fue Peña el que lo hizo, y otra vez Roland Meier rompió a atacar el primero. Yo intenté salirle, pero ya no iba tan bien como en Menté. Así que decidí pensar en el día siguiente y en reservar fuerzas. A recuperar y a mi ritmo hasta meta. Me junté con Peña y Solaun y hasta meta. Preguntando de vez en cuando cómo iba la etapa. Alegrándonos por Escartín y Alex. Y también me habría gustado que Abraham hubiera estado por delante. Es un tipo que ha trabajado mucho y es una pena que se vaya del podio. Habría sido bonito. Y más en un día como éste, con españoles por todas partes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de julio de 1999