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La ciudad del automóvil

A la entrada de Kragujevac un letrero saluda al viajero: "¡Bienvenido a la ciudad del automóvil!". Parece una burla. La fábrica de automóviles Zastava ha quedado destrozada por las bombas de la OTAN.La casi la totalidad de sus 36.000 asalariados se encuentran en la calle y sólo perciben un "salario de solidaridad" de 230 dinares al mes (3.250 pesetas al cambio oficial), que dan para comprar un paquete y medio de detergente o 92 barras de pan. Radovan, un ingeniero de Zastava de 43 años, cuida a su hija Angela de dos años y medio, una niña famosa, porque fue la primera nacida en Kragujevac el año 1997. Explica Radovan que perdió el trabajo "en parte por las bombas, porque ya antes la fábrica no andaba bien". En su despacho del ayuntamiento, el alcalde Stevanovic, del SPO de Draskovic, lo corrobora: "Zastava producía 220.000 coches en 1988 y el año pasado 14.000".

El ingeniero Radovan tiene otra hija de 10 años y una esposa economista, que todavía tiene trabajo en Zastava y gana mil dinares al mes (algo más de 14.000 pesetas). Viven de mala manera. "No tenemos parientes en el campo. Mi mujer lleva la contabilidad de algunas empresas", explica. Cambiar las cosas en Serbia le parece a Radovan "muy difícil", pero cree que los cambios deberían ser en la línea de lo que piden los mítines de protesta, porque dicen "lo que piensa la gente". Para Radovan, "el bombardeo de la OTAN no estaba justificado", aunque reconoce: "Fue muy preciso".

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