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La división sobre la entrega de armas obliga a suspender el proceso de paz en el Ulster

El proceso de paz en Irlanda del Norte se estrelló ayer con la intransigencia de los dos bandos, que fueron incapaces de ponerse de acuerdo para formar un Gobierno autónomo en el plazo establecido. Como resultado de este fracaso, provocado por la falta de un compromiso para el desarme inminente del IRA, el Reino Unido suspende la ejecución del acuerdo de paz, deja inactivas las instituciones nacidas de aquel compromiso, aplaza la prometida transferencia de competencias y retiene en manos de Londres la gobernación del Ulster. Este paréntesis puede ser aprovechado por los enemigos del proceso de paz para resucitar la violencia.

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El primer ministro británico, Tony Blair, prometió seguir trabajando personalmente para evitar la muerte del acuerdo alcanzado hace poco más

de un año en el castillo de Stormont. Para ello ha anunciado una entrevista, quizá la próxima semana, con su homólogo irlandés, en busca de

nuevas propuestas. Pero nadie confía en que el proceso pueda quedar encarrilado antes del otoño. La división entre unionistas protestantes y

republicanos católicos se hizo insalvable en lo referente al desarme del IRA. El primer ministro del Ulster, David Trimble, un unionista

protestante moderado, se negaba a formar Gobierno con el Sinn Fein si el brazo político del IRA no conseguía un compromiso para un desarme

inminente. Los esfuerzos de Blair para acercar las posiciones de ambos bandos fueron inútiles, y cuando ayer se inauguró la Asamblea de la

provincia, Trimble renunció a formar Gobierno y los unionistas se negaron a ocupar sus escaños. El viceprimer ministro del Ulster, Seamus

Mallon, un católico moderado, dimitió de su cargo. El conflicto deja en suspenso la autonomía y una ilusión de paz que ha sido premiada este

año con el Nobel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de julio de 1999

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