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El GIL logra las áreas clave de poder en Melilla, pero con un gobierno en minoría

El Grupo Independiente Liberal (GIL) ha rentabilizado al máximo su apoyo a Mustafa Aberchan, de Coalición por Melilla (CM), como presidente de la ciudad autónoma. El GIL tendrá la vicepresidencia primera y las carteras de Urbanismo y Obras Públicas y de Turismo, gestionará las sociedades municipales de vivienda y empleo y presidirá la Autoridad Portuaria. Anoche, Aberchan confirmó que el acuerdo está "casi diseñado" y agregó que estaría cerrado ya de no ser por las "presiones" de PP y PSOE sobre los independientes a los que ha ofrecido formar parte del Ejecutivo. En cualquier caso, la coalición CM-GIL no tendrá la mayoría absoluta, al haber decidido el Partido Independiente de Melilla (PIM) permanecer en la oposición.

A última hora de ayer los representantes de Coalición por Melilla y del GIL abandonaron la reunión que mantenían desde las siete de la tarde y dejaron para hoy el cierre definitivo del acuerdo. El alcalde-presidente de la ciudad autónoma restó importancia a los flecos de la negociación con el GIL que aún están pendientes y cargó contra los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE, a quienes acusó de "utilizar todos los obstáculos, permitidos y no permitidos por la ley" para evitar la participación de independientes en su gobierno. Pero el culebrón en que se ha convertido la formación del Gobierno en Melilla había empezado antes con un duro enfrentamiento entre el ex presidente Enrique Palacios, fundador del PIM, y el propio Aberchan. El ex presidente de Melilla, que accedió a la alcaldía tras salir del PP y poner de acuerdo a todos los grupos de la oposición para una moción de censura en 1998, afirmó que éste no es el momento de repetirla, pero que con el tiempo "todo es posible".

Palacios rechazó "definitivamente y por coherencia" formar parte del Ejecutivo al ser rechazadas sus pretensiones de ocupar alguna de las tres consejerías clave: Economía, Medio Ambiente o Urbanismo. Fracasadas las negociaciones, Palacios llamó a Aberchan "profesional del chantaje". El ex presidente melillense, que el jueves pasado no se quiso sumar al intento de moción de censura promovido por PP y PSOE por no ser partidario de un frente anti-GIL, dijo ayer que prefiere "no sentarse en un gobierno con dos artefactos políticos, CM y GIL". Palacios acusó a Aberchan de ser un "rehén del GIL" y éste le replicó que el PIM "no está preparado" para asumir las áreas que exigía.

Once días de negociación

Aberchan ha conseguido por fin configurar un gobierno después de 11 días de difíciles negociaciones, pero no ha logrado despejar las incertidumbres. Ha otorgado al GIL la presidencia de dos sociedades municipales: Emvismesa, encargada de la promoción de viviendas y suelo, y Promesa, que gestiona el plan territorial de empleo y los fondos europeos. Pero estos cargos deben ser designados en los consejos de administración, cuya composición depende de la representación que cada grupo en la Asamblea, por lo que la coalición de gobierno no dispondrá de mayoría suficiente y la oposición podrá vetar e incluso imponer nombramientos. CM y el GIL suman en la Asamblea 12 diputados (cinco y siete respectivamente) y necesitarían uno más para completar la mayoría absoluta, frente a los cinco del PP, los dos del PSOE, tres de Unión del Pueblo Melillense (UPM) y otros tantos del PIM. No obstante, el portavoz del GIL que el viernes se convertirá en vicepresidente de Melilla, Crispín Lozano, aseguró: "No me da miedo gobernar en minoría, no habrá ningún problema". No ocultó su satisfacción con la rentabilidad obtenida del pacto con Aberchan. El urbanismo es uno de los pilares fundamentales de la política del GIL y constituía su principal aspiración junto a la presidencia del puerto (que dispone de los únicos terrenos sobre los que puede crecer la ciudad) y Emvismesa. Además, tendrá una consejería económica de nueva creación, la de Turismo.

El GIL también había pedido Economía y Seguridad Ciudadana, pero para la primera había aceptado la candidatura de Jesús García Ayala, militante del PSOE que goza de la confianza de Aberchan. Sin embargo, García Ayala, tras ser llamado por Ramón Jáuregui, secretario de Política Autonómica del PSOE, emitió un comunicado en el que rehusaba el cargo. Esto sirvió a CM para acusar anoche al ex delegado del Gobierno en Melilla Manuel Céspedes -"que tiene pretensiones de ser el nuevo secretario general del PSOE local"- de presionar a García Ayala a través de la dirección del partido en Madrid.

Las negociaciones anoche se centraban en la consejería de Seguridad. En principio, Aberchan negó la concesión de estas competencias hasta ahora adscritas a la Presidencia sin cartera específica, aunque el GIL insistió al considerarla "muy importante" para cumplir su programa y "mejorar la seguridad ciudadana". Fuentes de CM admitieron sus reticencias por la polémica gestión de Jesús Gil en Marbella -más de 200 denuncias por malos tratos contra la policía local- y por la compleja composición social de la ciudad de Melilla, donde hay una importante población marginal, en su mayoría musulmana.

Aberchan y Lozano negociaban también la adscripción de las dos consejerías que se habían ofrecido al PIM: Recursos Humanos y Cultura, Juventud, Deportes y Festejos. CM se ha reservado las dos que tenía en el anterior gobierno: Medio Ambiente y Bienestar Social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de julio de 1999

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