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Marín, ratificado como presidente interino de la Comisión Europea

La Comisión Europea ratificó ayer como su próximo presidente -con carácter interino y desde el próximo día 20-, al vicepresidente español, Manuel Marín. Marín guardará la alicaída antorcha de Bruselas desde que Jacques Santer cese en el ejercicio de su cargo por acceder al Parlamento Europeo como eurodiputado luxemburgués y hasta la entrada en funciones del equipo de Romano Prodi, en el que con toda probabilidad Loyola de Palacio ostentará la segunda vicepresidencia. Prodi debería empezar a mandar en septiembre, si no hay nuevas complicaciones. Pero pueden surgir. El veterano comisario español pretende ofrecer un perfil al máximo técnico -cuidar la continuidad y los asuntos corrientes- pero su ratificación como presidente revalida su figura, tan criticada cuando el Parlamento forzó la dimisión del colegio de Santer. Además, presidirá un equipo llamado a decidir sobre casos importantes. Entre los relevantes para España figuran los del precio único del libro, las compensaciones eléctricas o la fiscalidad vasca.

La ratificación de Marín es producto de un acuerdo interno del Ejecutivo de principios de 1995, por el cual en caso de que el presidente Santer causase vacante le sustituirían los vicepresidentes según este orden: Leon Brittan en el primer semestre del año, Marín en el segundo.

Una polémica institucional se desató ayer sobre la mecánica de funcionamiento de la Comisión, que dentro de muy poco quedará reducida a diecisiete miembros, por abandono del alemán Martin Bangemann para incorporarse a Telefónica (que regirá desde hoy), y por el pase de Santer y de Emma Bonino al Parlamento Europeo (desde el día 20).

El mandato de Marín no debería durar mucho más allá de septiembre, pero aquí ya queda muy poco predecible. Cada hora que pasa los ánimos de los demócratacristianos alemanes, excluidos del equipo Prodi por voluntad del canciller Gerhard Schröder -y resignación del profesor italiano, quien no ha ejercido su poder de vetar a los candidatos de Bonn- se encrespan más.

Varias investiduras

Unos pretenden fastidiar a Prodi las audiencias de sus comisarios. Otros, alargar el procedimiento parlamentario hasta bien entrado en último trimestre. Y ahora algunos sugieren que podrían ratificar al profesor pero sólo hasta final de año, sometiéndole a una tercera investidura en enero. Mientras, Romano Prodi prosigue su difícil tarea de encajar nombres y carteras. La última novedad tiene que ver con la candidata española Loyola de Palacio. Se le había preparado Asuntos Sociales; o en su defecto, Mercado Interior, pero desgajándole la fiscalidad, el asunto más nuevo de esta cartera; se le sugirió la segunda vicepresidencia, dedicada a la reforma interior, y con pocas competencias de peso (Personal, Inspección General de Servicios, Interpretación y Traducción). Parece que ayer se encontró la fórmula: vicepresidenta, sí, pero con algunas competencias adicionales, más ejecutivas.

En cuanto a Pedro Solbes, sigue siendo un firme candidato a Presupuestos, pero también a Asuntos Monetarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 1999

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