Brasil advierte de que multará a las empresas telefónicas si persiste el caos

Las autoridades brasileñas han advertido de que impondrán más sanciones a Telefónica y a sus competidoras en Brasil si persiste el caos en la gestión de las líneas telefónicas en el país. El tráfico en el principal centro financiero brasileño (São Paulo), a cargo de Telefónica, está sumido en el caos desde el sábado. El lunes, cerca de un 80% de las llamadas urbanas no culminaron. Ayer, el ministro de Economía, Rodrigo Rato, aseguró que el Gobierno confía en que Telefónica resolverá los problemas.

Brasil inició la semana con un colapso telefónico casi total. Los problemas se debieron a la implantación de un nuevo sistema de gestión de llamadas interurbanas y de larga distancia que causó también graves deficiencias en el tráfico internacional y nacional. Aunque previsto por las autoridades, el colapso iniciado en las primeras horas del pasado sábado se extendió más de lo esperado. El pasado lunes, al menos un 80% de las llamadas interurbanas originadas en São Paulo, principal centro financiero y empresarial del país, no se realizaron. Varias centrales telefónicas enmudecieron por completo. En Río de Janeiro, sólo una de cada diez llamadas intentadas se completó. En Bahía, el domingo, solamente un 15% de las llamadas realizadas fueron completadas; en Minas Gerais, un 16%. En un día normal, el 55% de las llamadas se completan en el primer intento.

El presidente de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones, Renato Guerreiro, asegura que no se trata de un colapso, sino de que el sistema está "congestionado".

Reacción ciudadana

Guerreiro recomendó ayer a los usuarios perjudicados por el caos que presenten demandas ante la justicia para exigir indemnizaciones por daños morales y físicos, además de amenazar con millonarias multas a las empresas encargadas de modernizar el servicio telefónico en Brasil (Telefónica, MCI WorldCom y Telecom Italia son las principales) tras la privatización de Telebras. Advirtió que las sanciones pueden llegar a 20 millones de dólares (19,4 millones de euros, 3.228 millones de pesetas) a las empresas que hayan fallado y violado el Código de Defensa del Consumidor, que obliga a las empresas de servicios públicos a atenderlos sin interrupciones. "Es un problema de todas las empresas telefónicas en Brasil y estoy convencido de que los planes de inversión planteados por Telefónica en su participación en diversas concesiones telefónicas en Brasil se están cumpliendo", puntualizó el vicepresidente del Gobierno español y ministro de Economía, Rodrigo Rato, en visita oficial a Brasil.

Según las autoridades, la principal dificultad se encuentra al conectar las operadoras regionales con el sistema central, Embratel, encargado de la larga distancia. Entre las dos y las cuatro de la tarde del sábado, de 1,7 millones de llamadas sólo se completaron 390.000.

Los portavoces de Telefónica señalaron que se esperaba un colpaso. La empresa preparó un esquema de emergencia para evitar que el embotellamiento de llamadas derrumbara todo el sistema, afectando inclusive las comunicaciones en la misma ciudad de São Paulo, como finalmente ocurrió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de julio de 1999.

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