¿LOCO O ARTISTA GENIAL?

Hoy tendría 90 años. De familia pobrísima, negro, Arthur Bispo do Rosario, se pasó 50 años en el manicomio Colõnia Giuliano Moreira, de Río de Janeiro. Lo internaron porque confesó que había visto a Jesucristo bajar por las escaleras de su casa. Lo trataron como esquizofrénico. En toda su vida tuvo una única obsesión: registrar con el arte todo lo que veía en el mundo para presentarlo a Dios en el juicio final. En el manicomio era un líder. Cuando pudo salir quiso quedarse. Bordaba horas enteras en sábanas viejas, pintaba y hacía collages con cartones viejos, transformaba los objetos más banales en obras de arte pobre. Invadió el manicomio con sus obras.Hoy, a los 10 años de su muerte, los críticos son unánimes: Bispo era un genio y nadie se había dado cuenta. Era un nuevo Marcel Duchamp, un dadaísta y un artista conceptual de primera talla. Bispo creaba para presentar su obra al jucio del Altísimo. Su obra monumental es presentada ahora al juicio de los hombres en la importante exposición titulada: Eu preciso destas palabras, en la galería del Conjunto Cultural de la Caixa, en Río de Janeiro. Y todos los suplementos culturales de los grandes diarios nacionales le han dedicado la primera página. "¿Loco o sólo genio?". Se preguntan los críticos.- ,


























































