Ciudades inseguras, asignatura pendiente

Sevilla y Madrid mantienen las mayores tasas de criminalidad urbana pese a los nuevos planes policiales

La seguridad ciudadana es una de las preocupaciones de los habitantes de las siete urbes más pobladas de España. En cinco de ellas (Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Málaga) el Ministerio del Interior acaba de poner en marcha el plan Policía 2000 con el ánimo de reducir las infracciones. Sevilla y Madrid encabezan la estadística negra mientras Zaragoza aún ofrece la menor, pero creciente, tasa de infracciones por cada 1.000 habitantes.- MADRID. La capital, gobernada por el PP, es la tumba o la catapulta de cualquier proyecto de seguridad ciudadana en España. Por ello, Madrid, con 2.881.506 habitantes, 13.000 policías (entre municipales y nacionales), 2.800 kilómetros de calles y una media de 19 delitos por hora, se ha convertido en los últimos cuatro años en un inmenso banco de pruebas. Y el resultado, hasta ahora, ha sido dudoso, como demuestra el que la tasa de criminalidad (total de delitos y faltas por 1.000 habitantes) se haya mantenido en todo ese tiempo como la más alta de España.

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Ya en 1995, el ministro del Interior, Juan Alberto Belloch, del PSOE, sacó a la calle un millar de agentes dedicados a tareas burocráticas para arrinconar el delito en la ciudad. El efecto fue desalentador: el año acabó con una reducción de los delitos conocidos (de 169.000 a 164.414), pero el porcentaje de casos resueltos se situó en el 16,17%, el más bajo de España (24,02% de media). La llegada del PP al poder trajo consigo nuevos experimentos. Primero la policía de barrio, luego el inacabado plan de reordenación de comisarías, después el incipiente teléfono de denuncias (gestionado por una empresa privada) y finalmente el genérico Plan 2000, destinado, mediante la reordenación de los servicios policiales y los incentivos a la productividad, a atajar delitos que más inciden en la inseguridad ciudadana, sobre todo los de menudeo de drogas, robos y tirones, que en la capital suponen el 85% de los casos conocidos. Pero este reto aún no se ha resuelto. Aunque las autoridades ya han avanzado que, gracias al plan Policía 2000, durante el primer trimestre de 1999 los delitos han descendido un 25% en relación con el mismo periodo de 1998 (han pasado de 36.228 a 27.146), no se ha mejorado significativamente el porcentaje de casos resueltos (sigue en torno al 16%, el más bajo de España) y no han dejado de aflorar casos de maquillaje estadístico.

La pregunta por la seguridad en Madrid, sigue, por tanto, abierta. Y su respuesta, en una ciudad en la que la Policía Municipal (5.500 agentes) se limita a tareas de apoyo, depende aún del color con que se mire. Los responsables de Interior insisten en que la tasa de criminalidad de la capital es la tercera de Europa e inferior a la de Roma o París. La oposición recuerda que no es un resultado tranquilizador para una ciudad con una media de seis policías por 1.000 habitantes (la media europea es de cuatro) pero que suma una cuarta parte de todos los delitos denunciados en comisarias de España.

- BARCELONA. La ciudad, con 1.505.581 habitantes, ha experimentado en los últimos cuatro años un significativo aumento en su nivel de seguridad ciudadana. Los resultados de la última encuesta que elabora el Ayuntamiento sobre victimización (mide la sensación de seguridad que tienen los ciudadanos) son los mejores desde que, en 1983, se empezó a elaborar este sondeo. El año pasado, el 13,5% de los barceloneses dijo haber sido objeto de un delito o conocer a alguien de su entorno que lo había padecido. En 1983 este porcentaje se elevaba al 24,9% y en 1995 era del 15,5%.

La encuesta de 1998 recoge otro dato ilustrativo: en una puntuación que va del 0 al 10, los ciudadanos califican con un 6,3 el nivel de seguridad de Barcelona. En 1983, la calificación era de suspenso, con un 4,1; y en 1995 el aprobado era justito: 5,3. En el último barómetro municipal, una encuesta trimestral que confecciona el Ayuntamiento para medir los problemas que los ciudadanos encuentran en la ciudad, la seguridad figuraba en el quinto lugar, con un 5% de ciudadanos preocupados por su ausencia. El tráfico era el problema prioritario para el 40%.

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En la capital catalana, gobernada por los socialistas (PSC), se cometen 71 delitos por cada 1.000 habitantes. Se resuelve el 25% de las infracciones conocidas (el porcentaje más alto de las ciudades españolas, cuya media es del 22%). La preocupación policial se centra en el importante aumento que han experimentado los tirones (robo de bolsos), que sufren en mayor medida los cada vez más numerosos turistas. Entre 1992 y 1998, los tirones, en paralelo con el auge de visitantes, han crecido el 13%.

Respecto a las drogas, Barcelona, sostiene Julio Fernández, inspector jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado de la Policía, tiene las mismas pautas de consumo que el resto de las ciudades españolas: baja la heroína, se estabiliza el hachís, sube ligeramente la cocaína y se disparan las drogas de diseño.

- VALENCIA. Las cifras de delincuencia han sido motivo de constante polémica entre el gobierno municipal del PP y la oposición socialista. Mientras el primero afirma que se ha reducido el número de delitos, la segunda asegura que la evolución ha sido exactamente la contraria. El equipo de gobierno puso en marcha la policía de barrio (parejas de agentes locales). Una idea teóricamente interesante pero que, según la oposición, no ha tenido el efecto deseado porque su despliegue efectivo ha sido irregular y más bien escaso. El Ayuntamiento, que dispuso también el despliegue de agentes en bicicleta, considera que el incremento del alumbrado ha contribuido a reducir la delincuencia en una ciudad de 739.412 habitantes.

Las cifras facilitadas por el Ayuntamiento señalan que el año pasado se registraron 33.729 delitos en la ciudad (se esclarecieron 7.354). Las sustracciones en vehículos representaron casi una tercera parte (9.883). Se registraron 16 homicidios. La seguridad ciudadana aparece como la primera precupación de los habitantes de Valencia, después del paro, según consultas recientes.

- SEVILLA. La capital de Andalucía (701.927 habitantes y gobierno del PP) tiene una mala fama inmerecida, según la Jefatura Superior de Policía. Argumentan que no es una ciudad peligrosa, porque, si bien el número total de delitos es alto, la cifra de los que tienen carácter grave (contra las personas) resulta ínfima.

Los delitos más habituales son los robos, en sus diversas variantes. El total de delitos cometidos en la ciudad en 1996 fue de 33.977, de los que se esclareció el 22,11%. El año siguiente aumentaron hasta 41.364, de los que se solucionó el 17,46%. Y en 1998 bajaron hasta 33.237 (5.872 resueltos), lo que supuso un descenso notable. En Sevilla, el plan Policía 2000 sí ha dado resultados: la plantilla se ha incrementado y los delitos más comunes han bajado un 9% desde el pasado mes de enero.

- ZARAGOZA. Las autoridades policiales presumen de que la ciudad, que con sus 603.367 habitantes es la quinta en población de España, ocupa el puesto número 19 en el ranking de delitos cometidos. A pesar de que las estadísticas recogen un progresivo descenso de los delitos menores, hay puntos negros: un par de asesinatos sin esclarecer, el incremento de las violaciones y el que se haya resuelto sólo el 28 % de los delitos cometidos en 1998 hace que la ciudad viva en ocasiones con sobresalto.

Los vecinos han pedido mayor presencia policial en la calle. El gobierno municipal del PP ha implantado la policía local de barrio, pero sólo actúa de día. Con poco más de 1.000 funcionarios, mucho mejor equipados que los del cuerpo nacional (900 agentes con medios escasos), goza de buena aceptación. La eficacia del Plan 2000 es dudosa.

- MÁLAGA. La policía considera que la tasa de criminalidad de Málaga (528.029 habitantes) es buena si se tiene en cuenta el tamaño y el movimiento de la ciudad. Tanto la Comisaría Provincial como la Subdelegación del Gobierno echan parte de la culpa del alto índice de delitos al turismo: "Duplica la población de derecho y aporta víctimas potenciales", dicen. La Comisaría reconoce que "no se han cumplido las previsiones del plan Policía 2000". En 1998, las acciones delictivas urbanas crecieron un 4,6%.

Este reportaje se ha elaborado con información de Jan Martínez Ahrens, Francesc Pascual, Juanjo García del Moral, Rodrigo Ponce de León, Concha Montserrat y Leonor García.

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