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Tribuna:

Cafés

Roy Ackerman es un caballero inglés de recia complexión, barba entrecana y carácter extrovertido, con aire más continental que insular, que llegó el otro día vestido de blanco para conceder al Pabellón de El Espejo del paseo de Recoletos el título de "Café Europeo del Año". La asociación que Ackerman preside viene otorgando este premio desde hace años. Lo tienen los grandes cafés de Europa, llámense el Florian de Venecia, el Sperl de Viena, o el Café de Flore de París.Además, este rebosante ciudadano europeo es cocinero, restaurador, escritor de temas gastronómicos, presentador de televisión... La vitalidad que el buen Roy despliega le hace a uno confiar en sus consejos acerca de los lugares en que se come bien o se toma buen café.

El Reino Unido no es un país que se caracterice por la abundancia de sus cafés. El mismo Ackerman reconoce que sólo recientemente han proliferado estos establecimientos en su "tierra de pubs". Pero lo han hecho con fuerza y, hoy Londres y otras ciudades británicas compiten en esto con las de los otros países de Europa. El café no es tan sólo el "divino néctar" que descubrió un pastor etíope en el siglo XV al comprobar que los ganados que comían sus granos estaban más despiertos que los que no lo hacían. Es, además, una buena idea para reunir a un grupo de personas alrededor de una mesa. Según cuentan, tras la batalla que se dio en Viena en 1683 contra los turcos, éstos dejaron olvidados en sus almacenes unos sacos de café, sustancia hasta entonces desconocida en Europa. Un polaco llamado Kolschitzki puso en Viena el primer Café. Y desde allí se extendió por todo Occidente.

Roy Ackerman ha escrito un interesante y bien ilustrado libro en el que se describen los más importantes cafés de una docena de países europeos. Entre ellos figuran los de ocho ciudades españolas, elegidos entre los más bellos, acogedores y evocadores. El libro, todavía no traducido al español, lo será pronto, sin duda. A la gloria de los cafés podemos aportar nosotros la tertulia, institución española y secular si las hay.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999