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El Papa rinde tributo al sindicato Solidaridad en su visita a Polonia

ENVIADA ESPECIALEl sindicato Solidaridad, que lideró la insurrección polaca contra el régimen prosoviético del general Jaruzelski en los años ochenta, recibió un caluroso homenaje ayer por parte del Papa, en el primer discurso pronunciado por el Pontífice ante una abrumadora multitud de compatriotas que le acogieron en la ciudad báltica de Gdansk, primera etapa de su séptimo viaje a Polonia.

En la ciudad que vio nacer el sindicato liderado por Lech Walesa, en 1980, y ante el propio Walesa sentado en primera fila, Juan Pablo II rindió tributo a la decisiva contribución a la "unidad de Europa dividida desde los tiempos de la II Guerra Mundial", aportada por el movimiento obrero polaco.

El Papa recordó también en su homilía, ante una muchedumbre de unas 800.000 personas que se concentró en el hipódromo de Sopot, a unos 10 kilómetros de la ciudad báltica, a las víctimas de la defensa de Gdansk (Danzig, en alemán), frente a las tropas de la Alemania nazi, en 1939. En la Danzig, entonces ciudad libre, comenzaría la invasión alemana de Polonia y la II Guerra Mundial. Karol Wojtyla mencionó al patrón de la diócesis, el mártir San Adalberto de cuya muerte se cumplen mil años, y dedicó un cálido homenaje a la ciudad que simboliza como ninguna la torturada historia de Polonia.

Juan Pablo II reconoció que esta visita está motivada también, "por las necesidades del corazón". El de un Pontífice de 79 años, con escasa salud, que sueña, dicen, con regresar a su patria para siempre.

El Pontífice saludó los logros económicos de la Polonia que le acoge ahora, pero hizo votos porque "el desarrollo material del país corra paralelo con su desarrollo espiritual". Aunque fue en la homilía de Sopot donde Karol Wojtyla aludió de pasada a los males de la sociedad polaca, donde las ansias de solidaridad de hace dos décadas han cuajado en desigualdad y desenfrenada carrera consumista. "En los años ochenta oí de vosotros en Gdansk: No hay libertad sin solidaridad", dijo el Papa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999