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El alcalde no es del gusto del PNV

Amurrio es la localidad alavesa más importante en la que no ha salido adelante el pacto PNV-EA para conformar una candidatura conjunta. No ha sido el único caso de cierta entidad en el País Vasco, pero sí uno en los que la falta de acuerdo se ha dado con mayor virulencia. Y todo porque las relaciones entre los principales representantes de ambos partidos en Amurrio no es que sean distantes, sino que rozan la más profunda enemistad. Así, según el alcalde Pablo Isasi, de EA, fue el empeño de Mamés Saratxaga (PNV) por quitarle de la cabecera de la lista electoral lo que ha llevado a la ruptura. Por su parte, Saratxaga con sidera que Isasi es "un personaje autocrático, que no cuenta para nada con los otros grupos políticos que pueden ofrecer una visión enriquecedora a la vida municipal". Lo cierto es que el respaldo a Isasi por el electorado de este relativamente joven municipio (cuenta con 157 años desde que se fundara el Ayuntamiento, a raíz de su desanexión del de Tierra de Ayala) ha sido masivo. En los últimos comicios no sólo revalidó la confianza depositada en él en 1991, sino que la aumentó en más de 500 votos, con lo que alcanzó siete concejales y pasó a gozar de la mayoría absoluta, mientras el PNV conseguía sólo tres. Los conocedores de la vida municipal de Amurrio estiman que fue este varapalo el que llevó a la enemistad entre el alcalde y el principal partido de la oposición que, a partir de entonces, mantuvo un enfrentamiento que ha durado toda la legislatura. De momento, Pablo Isasi, nacido en 1943 en el pueblo de Lezama, perteneciente al municipio de Amurrio, se vuelve a presentar con la confianza tanto de su partido en Álava (cuyos dirigentes no cesan de elogiarle) como de su grupo municipal y buena parte de sus vecinos. Y la alianza idílica que parecen vivir PNV y EA en otros lugares seguirá siendo en Amurrio una quimera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999