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Reportaje:

Uno de los pueblos más equilibrados

Amurrio, la tercera localidad de Álava en población, con 9.753 habitantes, vive como su hermana mayor Llodio en la esquizofrenia de pertenecer con orgullo al territorio alavés, mientras que realiza su vida en Bilbao. No en vano, la capital vizcaína se encuentra diez kilómetros más cerca que Vitoria y con treinta viajes en tren al día, frente a los tres en autobús que conectan Amurrio con la capital alavesa. La resolución de esta precariedad en las comunicaciones con Vitoria es una de las principales reclamaciones de un municipio que está considerado uno de los más equilibrados del País Vasco, a la altura de los guipuzcoanos Oñate y Hondarribia, y el vizcaíno Sopelana. El propio alcalde Pablo Isasi, de Eusko Alkartasuna (EA), que ha gobernado con mayoría absoluta los últimos cuatro años de los doce que lleva al frente del consistorio -y se vuelve a presentar a la reelección-, comenta con orgullo que "Amurrio es un referente en programas de empleo y formación, así como en servicios sociales". Y es que los cursos de soldadura que se realizan desde hace siete años han servido para que muchos jóvenes del pueblo encuentren trabajo en Tubacex, Tubos Reunidos o Inausa, las tres principales empresas de esta localidad eminentemente industrial, que cuenta también con una importante riqueza forestal, gran parte de propiedad municipal. Lo que no tiene el Ayuntamiento de Amurrio es suelo en su casco urbano. De ahí que para la construcción de las 54 viviendas de promoción pública impulsadas por el consistorio en esta legislatura pasada, se haya tenido que comprar los terrenos. Tanto EA como el PNV (el segundo partido en el Ayuntamiento) dan especial importancia a la vivienda en sus programas electorales. Pablo Isasi propone la construcción de 200 viviendas de promoción pública en las modalidades de alquiler, sociales, concertadas y de libre tasación. Además, prevé la creación de una empresa municipal para gestionar la compra de suelo urbanizable. Por su parte, el candidato del PNV, Mamés Saratxaga, considera que la política de viviendas en Amurrio debe ir hacia una bajada clara de los precios, "después de atender a todas las propuestas que se hagan desde ámbitos superiores". Guardería y polideportivo Uno de los comentarios más habituales, cuando se habla de Pablo Isasi, es que siempre ha tenido a Vitoria y a su alcalde José Ángel Cuerda como referente. Así, Isasi recita con orgullo la construcción de infraestructuras culturales, deportivas y de bienestar social: entre la pasada y la presente legilatura se han puesto o se pondrán en marcha la guardería, el polideportivo, con una inversión de 900 millones, la supresión de las barreras arquitectónicas, un centro de día, la casa de cultura de San José en el antiguo cuartel de la Guardia Civil o el museo etnográfico permanente. Este último está ubicado en el antiguo reformatorio de San Salvador, amplio edificio que se ha destinado a infraestructuras culturales, como la citada o los diez locales de ensayo para los grupos de rock de Amurrio. La tranquilidad que caracteriza a los municipios como Amurrio sólo se vio alterada en la pasada legislatura por la polémica planta de residuos del barrio de Saratxo, que puso en pie, primero a su junta administrativa (una de las nueve con que cuenta Amurrio) y luego al pueblo en contra de una empresa que consideraban contaminante. Fue el fiel reflejo de la única controversia que hay en la localidad: entre el alcalde Pablo Isasi y el representante del PNV, Mamés Saratxaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999