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Reportaje:

JAVIER SAMPEDRO ALCALDE Y CANDIDATO DEL PP DE LAGUARDIA El vino y el pueblo

Es un alcalde al cuadrado, agricultor al cuadrado y Sampedro al cuadrado. El primer edil de la capital de la Rioja Alavesa, Javier Sampedro Sampedro, (Laguardia, 1939), es un especialista en vino y en electorados. Tenaz trabajador del campo y "duro de mollera", según sus conocidos, el alcalde de Laguardia se pasa la vida entre la viña y el Ayuntamiento, enfrascado en la producción de toneladas de uva y atrincherado tras la bandera española que luce en su despacho municipal. Es el alcalde de siempre de Laguardia, salvo el periodo 1991-1995, en el que ganó otro compañero del PP, Antonio Briones, que luego se pasó a UA. Sampedro es un hombre de centro y de derecha de toda la vida. Va a cumplir 60 años y representa mejor que nadie el poder local, el que le otorga el apego a las tradiciones, el conservadurismo y el concepto de alcalde a la vieja usanza. Es el que manda por encima de "debates y tonterías de matices". Sus adversarios políticos del PNV en La Rioja alavesa le tildan de "cacique" y él no se corta un pelo en replicar sin acritud, como si la cosa no fuera con él, como si en realidad -que es la pura verdad- le diera exactamente igual lo que digan: "Ellos son muy vascos y a mí de vasco me queda poco". En el Ayuntamiento los cinco escaños del PP, tienen enfrente a cuatro ediles del PNV. En 1995 HB, que se presentaba como candidatura independiente sólo obtuvo 30 papeletas. "Es que los pueblos amurallados conservan mejor las tradiciones", explicó en las elecciones autonómicas. Casado, con cuatro hijos, empresario y hombre de ideas fijas -hizo retrasar en la campaña de las pasadas autonómicas una visita de la ex ministra de Agricultura Loyola de Palacio porque no había acabado la vendimia-, empezó su carrera política en la Unión de Centro Democrático. Amigo personal del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez y del fallecido político alavés Chus Viana, preparó el camino para el desarrollo de Alianza Popular y después se incrustó de lleno en el Partido Popular. La política es una actividad que ha compaginado con su pasión y sustento, el vino. Heredó de su padre unas pocas tierras, y ahora cultiva junto a sus hijos 90 hectáreas de viñedo, que es todo un capital en la Rioja alavesa. Sampedro y sus hijos han levantado un pequeño emporio vitivinícola con bodegas y vinos premiados, como el Vallovera. En ese aspecto, el alcalde ha ido al compás de los vientos de prosperidad que soplan en la localidad, donde el paro es un fenómeno casi desconocido. Aunque en el plano político ha mantenido una tradicional y abierta pugna con los nacionalistas del PNV, Sampedro siempre ha dejado un resquicio abierto que ha facilitado la llegada de fondos para rehabilitar el centro histórico de la villa. Laguardia, rodeado de murallas y asentado sobre subterráneos, ha vivido los últimos años con la amenaza de hundirse. Las cavas en las que los viticultores guardaban sus vinos hacían peligrar muchas viviendas y dificultaban la mejora de las infraestructuras de saneamiento y gasificado. El apoyo del PP al PNV y EA en la Diputación de Álava, cuando los socialistas rompieron hace dos años el pacto de gobierno, ha desenfriado esa relación y ha agilizado el flujo fondos forales para la localidad, convertida en un feudo inatacable de los populares. "No es que el vino sea conservador", dice un bodeguero de Laguardia, "es que casi todos los conservadores trabajamos con el vino". Una situación paradójica, ya que Sampedro nunca perdonará al PNV que haya convertido "en un batzoki" la Casa del Vino, la estación enológica de la Diputación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999