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Medio centenar de jóvenes mueren en Bielorrusia en una avalancha humana tras un concierto

Una coalición de circunstancias adversas causó el domingo por la noche en Minsk, capital de Bielorrusia, una tragedia que vistió de luto, al precio de al menos 54 vidas, a esta antigua república soviética. Una fiesta de la cerveza y un concierto de rock, una tormenta con relámpagos aterradores, zapatos de tacón alto con los que era difícil correr y mantener el equilibrio, demasiado alcohol en la sangre y un pánico incontrolable convergieron en un túnel de metro convertido en trampa mortal. La mayoría de las víctimas eran chicas adolescentes, de entre 14 y 18 años.

Los 150 policías encargados de velar por el orden en las celebraciones se vieron impotentes para controlar la avalancha humana que, dirigida por un destino siniestro, buscó refugio en la estación de metro. Muchas chicas tropezaron y cayeron al bajar por las escaleras, o ya dentro del túnel, pero eso no frenó a quienes venían detrás, que corrieron sobre sus cuerpos, a veces para ser ellos mismos derribados y aplastados por quienes les seguían. Un policía declaró que unas 300 personas yacían en varias capas. En la primera, había algunos heridos e incluso ilesos. En la segunda, se amontonaban los muertos y los heridos más graves. Al caer la noche de ayer, había más de 70 hospitalizados, 30 de ellos en estado crítico, lo que hacía temer que el número final de víctimas mortales sobrepasase ampliamente las 60.El presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, que se presentó rápidamente en el escenario de la tragedia, anunció la inmediata creación de una comisión, que dirigirá el primer ministro Serguéi Ling, y que estudiará las causas de la misma, pero ya adelantó su opinión de que la policía hizo lo que pudo, y que algunos agentes resultaron muertos en el intento.

También hubo quien intentó aprovecharse del caos robando a los muertos y heridos, algunos de los cuales habían obtenido valiosos premios en un concurso, como cámaras fotográficas. Se practicaron varias detenciones.

La policía actuó con gran rapidez, situando a los muertos en autobuses y conduciendo a los heridos a una decena de hospitales. Apenas dos horas después de los hechos, era difícil encontrar incluso rastros de sangre en la estación de metro.

El suceso se considera como la mayor tragedia ocurrida en Bielorrusia después de la II Guerra Mundial, que se cobró en esta República millones de vidas. Bajo el luto nacional, las emisoras emitían tan sólo ayer música fúnebre y facilitaban números de teléfono en los que se podía solicitar información. Numerosos muertos no podían ser identificados porque no llevaban encima su documentación. Un equipo especial de psicólogos atendía a los familiares de los fallecidos. Ayer por la mañana, un centenar de personas se congregó en silencio ante la entrada de la estación de metro. Muchas lloraban.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999

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