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GUERRA EN YUGOSLAVIA La implicación española

Aznar está dispuesto a apoyar la consecución de los objetivos de la OTAN por cualquier medio

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, se alineó ayer plenamente con la estrategia de campaña aérea de la OTAN. Tras una breve visita a la sede aliada en Bruselas, donde se entrevistó con Javier Solana y Wesley Clark, Aznar declaró en público su oposición a que se decida ahora una pausa en los bombardeos contra Yugoslavia y se desmarcó abiertamente de las críticas vertidas por su ministro de Exteriores, Abel Matutes, contra la eficacia de los militares aliados. El presidente del Gobierno sugirió que apoyaría una invasión por tierra por la fuerza si ésta fuera necesaria.

José María Aznar hizo ayer en el cuartel aliado una profesión de fe en la estrategia de la OTAN desconocida hasta ahora en el Gobierno español y hasta desproporcionada a la aportación real de España a la campaña: sólo ocho aviones en una flota de más de 800. El presidente del Gobierno se alineó con la más pura ortodoxia del mando político y militar aliado. "Mi respaldo a la política y la estrategia de la Alianza es absolutamente firme, es un respaldo completo. Espero que tenga éxito y sea mantenida. Debemos perseverar en ella", dijo.El secretario general de la OTAN, Javier Solana, le agradeció su apoyo e insistió en que el objetivo último de la campaña aérea es "conseguir que los refugiados puedan regresar en paz y seguridad, y garantizarles un futuro estable y seguro" en Kosovo. Aznar se opuso tajantemente a la idea defendida por Italia, Grecia y Holanda de acordar una pausa porque se cometería "un doble error, político y militar". "Me gustaría que existieran razones que permitiesen que la Alianza no tuviese que seguir con su estrategia actual. Pero en estos momentos, por desgracia, no hay ninguna causa ni razón que justifique que la Alianza Atlántica cambie de estrategia o pueda suspender o hacer una pausa en los bombardeos. Para que eso tenga que ocurrir, primero la Alianza debe conseguir el cumplimiento de las condiciones, o que exista un acuerdo completo, lo que supone también que se cumplan las condiciones", dijo. Preguntado sobre si apoyaría una invasión por tierra en el caso de que fracasara la campaña aérea, dijo: "La Alianza tiene que cumplir sus objetivos y, por lo tanto, tiene que adoptar las medidas que le permitan cumplir sus objetivos. La Alianza actuaría muy equivocadamente si queriendo cumplir esos objetivos se negase radicalmente o de modo muy expreso a la utilización de las medidas que le permitan conseguir esos objetivos".

Aunque a renglón seguido insistió en que, de momento, no hay motivos para cambiar la estrategia de campaña aérea porque "está dando unos razonables resultados y hay que confiar en ella sin cambiarla".

Errores de la Alianza

Aznar desautorizó abiertamente a su ministro de Exteriores, Abel Matutes, que días atrás criticó duramente al mando militar aliado y atribuyó los errores de la OTAN al poco riesgo que corrían los pilotos al volar alto para evitar las baterías antiaéreas yugoslavas. Preguntado por aquellas declaraciones, Aznar dijo: "No participo de algunas críticas que me parecen injustificadas a lo que son las actuaciones de la Alianza. Debemos tener un muy alto nivel de exigencia, pero cuando se habla de los continuos errores de la Alianza creo que, reconociendo que se pueden cometer errores, se exagera. Los errores en esta campaña, en todo caso, habría que compararlos con otras campañas y sacaríamos un balance positivo".

"Pedir a la Alianza Atlántica que haga una campaña aérea, que tenga éxito, que no haya limpieza étnica, que vuelvan los refugiados y, al mismo tiempo, que no se produzca ninguna víctima, que no se produzca el más mínimo daño colateral, que no corra riesgo nadie, a mí me parece que eso no es una estrategia militar, eso es un milagro. Y los milagros abundan poco y además dependen de la divina providencia. El Gobierno español no tiene problemas con el planteamiento de la Alianza Atlántica", subrayó.

Aznar se entrevistó con Javier Solana, con el jefe supremo de las fuerzas aliadas en Europa, Wesley Clark, y con el presidente del Comité Militar, el almirante Guido Venturoni. Se reunió también con el Consejo Atlántico, que aglutina a los 19 embajadores aliados. Ante ellos se expresó en términos muy parecidos a sus declaraciones públicas, haciendo especial énfasis en la necesidad de "mantener la cohesión interna" de los aliados, aunque "teniendo en cuenta las distintas sensibilidades". "Está en juego no sólo la credibilidad de la Alianza, sino su existencia", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 1999