Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

IU, PSOE y los usuarios apoyan que los bares cierren más tarde

La segunda cumbre sobre horarios en bares de copas entre los sectores implicados (locales, consumidores, vecinos, políticos y asociaciones culturales y sociales) estableció ayer las bases del Pacto por la Noche, un proyecto que anhelan los empresarios del sector. Todos se mostraron ayer partidarios de ampliar el horario de cierre hasta las 4.00 (ahora está fijado el límite en las 3.30) las noches de fin de semana. Sólo había una pega, a la reunión faltaron los vecinos y el PP, que gobierna en Madrid.

"No es razonable que el horario de cierre de una noche de diario, como la de un lunes o un martes, por ejemplo, difiera en tan sólo una hora de la de los fines de semana", denunció ayer José Luis Salazar, el presidente de la Asociación de Bares de Copas de Madrid (800 asociados). "Por ello, los bares de copas solicitamos que el Gobierno regional amplíe el horario establecido[en el Reglamento de Espectáculos Públicos aprobado en noviembre por el PP] para aquellos bares que no tengan problemas de ruidos, que no den negativo en las inspecciones y que no tengan abierto ningún expediente en materia de seguridad", añadió Salazar. A su propuesta se adhirió el resto de los participantes en la cumbre de las copas que se celebró ayer en el bar La Boca del Lobo, situado en la calle de Echegaray y que está cerrado desde hace dos meses porque funcionaba con licencia de restaurante en lugar de con una de bar de copas. Este local tramita actualmente su licencia de funcionamiento para legalizar su situación.

Cierre a las cuatro

Para la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU), la propuesta de ampliar los horarios es aceptable con condiciones: "Si nos proponen abrir hasta las seis de la mañana les vamos a decir que no. Pero sí estamos dispuestos a prorrogar el cierre hasta las cuatro de la madrugada. No sería una medida problemática en bares no problemáticos", explicó el representante de la CECU, Antonio López.

El portavoz del Movimiento Contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, presente en la reunión de La Boca del Lobo, apoyó ayer la ampliación en media hora del límite fijado para la actividad de los bares de copas: "Así se reduciría el famoso efecto botellón, que no es más que el consumo incontrolado de alcohol en la calle, lo que además comporta problemas de violencia, de tráfico de drogas y de suciedad", señaló Esteban Ibarra.

Conciliar el sueño y el ocio

De las tres agrupaciones políticas representadas en el Ayuntamiento de Madrid e invitadas a la cumbre de las copas sólo faltó el representante del PP. La candidata de IU a la alcaldía, Inés Sabanés, y la concejal socialista Ruth Porta opinaron sobre horarios en la reunión celebrada ayer en el local La Boca del Lobo.Sabanés se mostró a favor de la ampliación del horario, pero siempre que los locales no perjudiquen el sueño de los vecinos. "En la ampliación razonable del horario de cierre está el futuro del sector. Hay que alcanzar un consenso entre las diversas partes afectadas y establecer una mesa de seguimiento para que se cumpla con lo acordado", explicó Sabanés.

"La Ley de Espectáculos y las ordenanzas municipales dejan huecos en cuanto a la clasificación de los bares, lo que limita la actividad de estos locales. Hay que resolver este conflicto de los bares de copas, porque Madrid es una ciudad alegre, animada y tiene que seguir así", concluyó Sabanés.

La socialista Ruth Porta atacó el Reglamento de Espectáculos del PP, que establece la hora de cierre de los bares de copas en las 3.30 las noches de fin de semana. "Éste es un ejemplo más de la política represiva del PP, de la derecha, que entiende que la autoridad debe controlar la situación a través de la represión", criticó. "Si desapareciera la noche de Madrid, el sector turístico se vería afectado seriamente, porque la noche diferencia a Madrid del resto de las ciudades europeas", aclaró.

Porta ya ve los efectos "inmediatos" de cerrar a las 3.30: "Los jóvenes se están aficionando a beber en la calle, y eso es lo que realmente perjudica a los vecinos. Los que tratan de dormir tienen a los jóvenes en la calle, bebiendo y cantando debajo de sus casas, y eso sí que hace ruido", agregó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de mayo de 1999

Más información