Psicoterapia en Barajas
Día 7 de marzo. Más de tres horas de retraso en el vuelo de Iberia 0330, de Madrid a Valencia. No es necesario dar cuenta del caos. Es de sobra conocido: la desconsideración con los pasajeros, los malos modales, la falta de información e, incluso, de respeto. Nadie asume ningún tipo de responsabilidad. Sólo queda un sentimiento de impotencia y la exasperación. Y con ella, un deseo vehemente: el de disponer de una reproducción a tamaño natural de un muñeco (a ser posible de materia blanda) que represente al señor ministro de Fomento. Soy psicoterapeuta y les aseguro que con ello se brindaría la posibilidad de una espléndida catarsis y liberación emocional. Dada la situación reinante en Barajas, parece que es lo máximo a lo que podemos aspirar.-


























































