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Los pilotos rompen las negociaciones con Iberia y no descartan nuevos paros

El sindicato de pilotos SEPLA rompió ayer las negociaciones con Iberia y no descarta convocar nuevos paros. Los pilotos reclaman la desaparición de recortes salariales firmados en 1994. La aerolínea afirma que estaba dispuesta a conceder este dinero, más de 6.000 millones, pero rechaza incorporar esta partida a las tablas salariales "porque hipotecarían la compañía". Horas antes de esta ruptura, José María Aznar afirmaba en el Congreso que el caos aéreo mejora y rechazaba destituir a los ministros Piqué y Arias-Salgado.

El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) e Iberia rompieron ayer las negociaciones que mantenían desde Semana Santa, cuando los pilotos desencadenaron un caos en los aeropuertos al declarar ocho días de paro. Los pilotos "tienen en mente nuevas medidas de presión", es decir, nuevas convocatorias de huelga, según advirtió ayer el portavoz del sindicato, Santiago Santamaría. La ruptura se produjo durante la reunión que mantenían la empresa y el sindicato, y en la que estaban también presentes representantes de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).Según los pilotos, la ruptura se debe a que la compañía "quiere eliminar" el Plan de Viabilidad firmado en 1994. Este plan recogía la imposibilidad de que Iberia segregara sus activos. A cambio, todos los trabajadores de la aerolínea recortaron su sueldo.

"No queremos la segregación de activos", afirmó Santamaría, "pero si se contempla, tendrán que desaparecer los sacrificios salariales de todos los trabajadores". Los pilotos acusan a la compañía de "inmovilismo", de no sentirse obligada a cumplir los pactos firmados por anteriores gestores y de "parapetar su nefasta gestión" achacándoles a los pilotos que sólo quieren dinero.

Por el contrario, Iberia sostiene: "Al final, como ya veníamos avisando, todo es una cuestión de dinero". Un portavoz de la compañía afirmó que los pilotos han solicitado 6.000 millones anuales para todos los trabajadores, cantidad que Iberia estaba "dispuesta a aceptar". Lo que la compañía no puede admitir, explicó, es que esta cantidad se incorpore a las tablas salariales de los trabajadores porque esto tendría un coste de 20.000 millones de pesetas en tres años dentro del Plan Director. "No vamos a hipotecar una compañía que por fin ha entrado en beneficios", señalaron los gestores. "Es un chantaje que no se puede coger por ningún sitio".

Los representantes del SEPLA se reunirán en los próximos días con el resto de sindicatos de la compañía para intentar conseguir unidad de acción contra los planes de la dirección.

Horas antes del anuncio de esta ruptura, el presidente del Gobierno, José María Aznar, rechazaba en el Congreso la posibilidad de destituir a los ministros Josep Piqué, de Industria, y Rafael Arias-Salgado, de Fomento.

Aznar respondió a una pregunta del PSOE sobre el posible cese de ambos ministros indicando que su preocupación se vuelca ahora en "resolver los problemas ciertos que se han planteado" y en fijar un buen "diagnóstico" de la situación sin atender a las "obsesiones" de algunos. En su opinión, "afortunadamente", la situación del tráfico en los aeropuertos "va mejorando, mal que les pese" a los socialistas. El propio Arias-Salgado ratificó luego esa "perceptible mejora" del transporte aéreo

El socialista Luis Martínez Noval había preguntado al presidente del Gobierno, en la habitual sesión de control de los miércoles, cuándo iba a destituir a Piqué y a Arias-Salgado "para que los españoles dejemos de sufrir por el caos aeroportuario". Aznar le respondió que lo que sucede en Barajas, El Prat, Son Sant Joan, San Pablo, Jerez, Peinador y otros aeropuertos españoles no se soluciona relevando ni a Piqué ni a Arias-Salgado. Admitió que existen problemas, pero volvió a localizarlos tanto en una "falta de previsión importante" -que ayer no achacó directamente al PSOE- como en una serie de factores "objetivos" y técnicos, que detalló como si fueran ajenos a su responsabilidad.

Tiempo y dinero

El presidente insistió en que algunas de las soluciones posibles al caos aéreo, como construir otro aeropuerto en Madrid, requieren mucho tiempo y dinero. Entre los aspectos "objetivos" de esta crisis destacó la falta de controladores, el aumento de la demanda de transporte, el conflicto de los pilotos con Iberia, los problemas de Eurocontrol, organismo que administra los espacios aéreos, y la guerra de Yugoslavia.Ninguno de estos argumentos convenció a Martínez Noval. El diputado del PSOE le recordó a Aznar y a Arias-Salgado, presente en el hemiciclo (Piqué no estaba), que "el tiempo pasa y los problemas no se resuelven, ni siquiera se alivian". Y rescató unas declaraciones del propio Arias-Salgado, de mayo de 1996, en las que ensalzó la labor y "buena gestión" de José Borrell, su antecesor en el cargo. Martínez Noval acusó al Gobierno de sólo "balbucir disculpas".

Arias Salgado, increpó a los socialistas por su estrategia de "acoso y derribo, de no decir la verdad o inventarla", y también por haber creado en su día un "monopolio" de enseñanza y de incorporación de puestos de trabajo de "determinados colectivos", en alusión a los controladores aéreos.

Mientras se producía este debate, las compañías que operan en el aeropuerto de Barajas habían cancelado ya 15 vuelos de salida programados para ayer -diez de ellos a Barcelona-, en una jornada en la que el retraso medio era de media hora. La situación llegó a ser más grave en Barcelona debido a la niebla. Hacia las cinco de la tarde, el índice de puntualidad en El Prat era únicamente del 20% y el retraso medio de 67 minutos. Además, a esa hora se habían cancelado ya 19 vuelos de salida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de mayo de 1999

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