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Fascinación por Murillo y Velázquez

El apoyo prestado por los ingleses a España en la Guerra de la Independencia contra la invasión francesa despertó la simpatía hacia los británicos del pueblo español. Simultáneamente, el exilio de los liberales y el retorno de los oficiales británicos que habían combatido en la península contribuyó a mantener viva la fascinación por la cultura española. Esa especial vinculación entre ambos países se refleja en el arte: son muchos los coleccionistas que vienen a comprar y numerosas también las obras de artistas españoles que se subastan en Gran Bretaña. Un ejemplo: entre 1801 y 1850 se vendieron en las casas de subastas de Londres 105 obras de Murillo, cuyos precios oscilaban entre las 10 libras de un San Antonio hasta las 3.000 que pagó Rothschild por El buen pastor. En ese periodo se subastaron también 17 cuadros de Velázquez, por precios que iban desde las 13 libras que pagó Sir David Wilkie por un Abad hasta las 430 libras por El príncipe de Asturias con pistola. No obstante, El hijo pródigo se quedó sin comprador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de mayo de 1999