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El PSC dispone de un sondeo que marca por vez primera un empate entre Pujol y Maragall

Los socialistas catalanes están más esperanzados que nunca. Creen que las posibilidades de que Pasqual Maragall alcance la presidencia de la Generalitat crecen cada día que pasa. Sus esperanzas se han visto reforzadas por el resultado del último sondeo electoral que han encargado. La ventaja que Convergència i Unió (CiU) mantiene sobre el PSC en intención de voto se ha reducido, según este sondeo, a un punto porcentual. En cambio, Maragall tiene una ventaja de un punto sobre Jordi Pujol como candidato preferido. La conclusión principal que los socialistas extraen de este sondeo es que el electorado "se está moviendo" y lo hace en la dirección que beneficia a Maragall.

Por vez primera desde que Maragall anunció su candidatura a la presidencia de la Generalitat, los socialistas disponen de un sondeo que arroja un empate con Pujol. Se trata de una encuesta telefónica realizada a 800 personas entre los días 22 y 24 de abril por la empresa Central de Campo, SL. A la hora de escoger partido, entre el 37,5% y el 38,5% de los encuestados se inclina en ella por CiU, mientras que por el PSC lo hace entre el 36% y el 37%. Hay, pues, un punto de ventaja para la coalición nacionalista. Pero a la hora de escoger candidato, las preferencias se invierten. Y las diferencias que arrojan ambas respuestas se neutralizan. Pujol es el escogido por entre el 35% y el 36% de los encuestados y Maragall por entre el 35,5% y el 37,5%. También aquí hay un punto de ventaja, pero esta vez para el candidato del PSC. Ni que decir tiene que la dirección socialista ha recibido con alegría este sondeo. Pero además de apreciar que arroje un virtual empate, lo que valora como un indicio extraordinariamente positivo para su objetivo electoral es que se mantiene la doble tendencia marcada por los sondeos anteriores: a la baja para Pujol, al alza para Maragall. En las encuestas publicadas por la prensa la distancia que separaba a CiU del PSC era de 14 puntos porcentuales en marzo de 1997. Se había acortado a 7 puntos en diciembre de 1998, en un caso, y a 10 puntos en enero de 1999 en otro. Ahora se ha reducido a un punto en este sondeo de abril de 1999. Esta evolución concuerda con las respuestas que los encuestados dan a otras preguntas. Por ejemplo, en la valoración de los líderes políticos catalanes, Maragall es el mejor calificado, con 7,32 puntos sobre 10. Pujol queda como segundo clasificado, con un 6,58. Le sigue Joan Clos, el alcalde de Barcelona, que aspira también a la reelección, con 6,31. En esta misma dirección apuntan también las respuestas a otras preguntas que los socialistas consideran claves para definir el estado de ánimo de los electores. Son estas: el 58,3% de los encuestados se manifiesta de acuerdo con la afirmación de que Cataluña necesita un cambio de partido en el Gobierno de la Generalitat, frente al 28,3% que no lo considera necesario. El 57,5% se muestra de acuerdo con la afirmación de que Cataluña necesita un nuevo presidente de la Generalitat, frente a un 29,4% que no lo juzga necesario. Tan favorables respuestas a las pretensiones socialistas no suponen, sin embargo, que no quede todavía mucha tela por cortar. Las posiciones de Pujol son todavía muy fuertes. Una gran mayoría de los encuestados, el 55,6%, creen que Pujol ganará las próximas elecciones autonómicas, mientras que sólo un 20,5% piensa que las va a ganar Maragall. Y la idea que tienen sobre la gestión del Gobierno dirigido por Pujol es globalmente positiva. Un 4,4% la califica de muy buena; el 57,6% la valora como buena; y el 29,5% la considera normal. Frente a éstos, sólo un 6% juzga mala la gestión de Pujol, y el 1% la califica de muy mala. Las expectativas de los demás partidos están en esta encuesta un poco por debajo de los resultados que obtuvieron en las últimas elecciones autonómicas. El Partido Popular (13,1% en las elecciones de 1995) registra un 10,5% con su candidato Alberto Fernández Díaz. Esquerra Republicana (9,5% en 1995), con Josep Lluís Carod-Rovira marca una expectativa del 8,5% de los votos, lo que no es poco teniendo en cuenta de que sufrió una escisión encabezada por Àngel Colom y Pilar Rahola. Iniciativa per Catalunya-Verds (9,7% de los votos en 1995) queda entre el 5% y el 6% de los votos con Rafael Ribó como candidato. El partido surgido de la escisión de IC-Verds, Esquerra Unida i Alternativa, se mantiene entre el 1,5% y el 2,5%. El Partit per la Independència de Colom y Rahola se mueve en torno al 1% de intención de voto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 1999

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